200 años de la muerte de Napoleón y las protagonistas son las joyas imperiales.

Con motivo de la conmemoración de los 200 años de la muerte de Napoleón, Christie’s subastará nueve joyas imperiales adornadas con zafiros y diamantes, procedentes de la colección de su hija adoptiva, Stéphanie de Beauharnais.

Joyas adornadas con 38 suntuosos zafiros usadas por la hija adoptiva de Napoleón y el zafiro más grande de Cachemira que pertenecieron a la heredera de la cervecería Guinness, rivalizarán en las tradicionales subastas de mayo en Ginebra. Mañana continuará la subasta de estas históricas joyas.

Entre los costos, las nueve piezas, entre ellas una tiara (estimada entre 154 mil y 275 mil dólares), un collar (197.700 y 351.500 dólares) y un par de pendientes (entre 33 mil y 49.400 dólares), «han permanecido en la misma familia desde que Stéphanie de Beauharnais, las recibió como regalo de bodas en el palacio de las Tullerías», explicó Marie-Cécile Cisamolo. 

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Si bien no se ven más tiaras en los salones de la alta sociedad europea, no cabe duda de que encontrará comprador, según la especialista de Christie’s. «A muchos asiáticos les gusta llevar estas joyas para los acontecimientos importantes de su vida», mencionó.

No menos de 38 zafiros originarios de Sri Lanka fueron utilizados para crear este aderezo a principios de 1800. Además de su valor histórico, estas joyas de gran finura también tienen un valor intrínseco debido a su azul natural, ya que generalmente, los zafiros son sometidos a un tratamiento térmico para acentuar su color.

Esta colección histórica incluye también una importante corona de zafiro de María II, reina de Portugal (mediados del siglo XIX), engastada en el centro con un notable zafiro de Birmania y estimada entre 186.700 y 384.500 dólares. Sotheby’s propondrá también el zafiro más grande de Cachemira jamás subastado (entre 2 y 3 millones de dólares). Esta piedra de 55,19 quilates es de un hermoso azul aterciopelado, como todos los zafiros de esta región.

¿Pero cómo llegaron a las manos de Estefanía?

El registro encontrado entre las cajas de Estefanía señalaba a su prima Hortensia, quien aparecía con frecuencia junto a su madre la emperatriz Josefina en muchas pinturas en las que lucen cinturones de joyas. Los documentos financieros de Hortensia, conservados en el archivo de Napoleón en París, dan testimonio de su fortuna de 1817 hasta 1937, cuando murió. Al fallecer Estefanía, su segunda hija Josefina Federica recibió el conjunto de zafiros, descrito como «collar, colgante, pendientes, siete alfileres y un cinturón». El cinturón fue convertido en una tiara y un brazalete, que, sumados a un collar, unos pendientes y colgantes, formaron parte de la herencia que recibió su hijo mayor, Leopoldo (1835-1905), quien se casó con la infanta Antonia, séptima hija de María II de Portugal.