2021: la brecha salarial sigue siendo superior a un 20%

La Organización de las Naciones Unidas proclamó al 18 de septiembre como el Día Internacional de la Igualdad Salarial para resaltar la importancia de equiparar la igualdad salarial.

Actualmente, la desigualdad de género y por ende, la brecha salarial por el mismo trabajo persiste debido a circunstancias históricas y estructurales de las sociedades. Se estipula que a nivel mundial la diferencia de sueldo entre hombres y mujeres es de un 23%, siendo las mujeres las que ganan un sueldo inferior a la de sus compañeros hombres por realizar la misma labor.

¿En qué consiste la igualdad salarial?

La igualdad salarial quiere decir que todos los trabajadores y las trabajadoras tienen el derecho a recibir la misma remuneración por trabajo de igual valor. Esto puede significar un trabajo que es igual o similar, además de un trabajo que no es igual, pero tiene el mismo valor.

Es importante hacer esa distinción, porque los trabajos de las mujeres y de los hombres pueden implicar diferentes tipos de capacidades, responsabilidades o condiciones laborales, y sin embargo ser del mismo valor y, por consiguiente, merecer el mismo salario.

¿Por qué perdura la brecha salarial de género?

La brecha salarial de género está arraigada en desigualdades sistémicas. Las mujeres, sobre todo las migrantes, se desempeñan comúnmente en el sector laboral informal en todo el mundo. Esto, junto con las malas condiciones para las mujeres trabajadoras, perpetúan la brecha salarial de género.

Además de la excesiva representación en empleos vulnerables e informales, las mujeres realizan tres veces más cuidados y trabajos domésticos que los hombres, a nivel global. A pesar de la importancia de estas tareas, continúan siendo subestimadas y no debidamente reconocidas.

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La desventaja por maternidad es otro motivo de la brecha salarial. En promedio, a las madres trabajadoras se les paga menos que a las que no son madres. Esto puede estar relacionado con un horario de trabajo reducido, con decisiones de contratación y ascensos que perjudican las carreras de las madres, y con una falta de programas que apoyen el regreso al trabajo de las mujeres después de haber pasado un tiempo fuera del mundo laboral.

¿Qué podemos hacer para corregir la desigualdad salarial?

Una de las formas más eficaces y rápidas de reducir la desigualdad salarial entre mujeres y hombres es el salario mínimo vital y la protección social universal. El salario mínimo vital beneficia a todas las personas que tienen una remuneración baja. Dado que las mujeres predominan claramente en los trabajos poco remunerados, esta medida les beneficiará aún más notablemente.