Alcibíades González DelValle frente a la impunidad en crímenes contra periodistas

Cada dos de noviembre se conmemora el Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes Contra Periodistas, se busca concientizar a las autoridades y a la ciudadanía sobre las constantes persecuciones y ataques realizados a miles de periodistas al año alrededor del mundo. Los actos delictivos son alarmantes símbolos de censura y violación a la libre expresión. Miles de voces fueron “silenciadas”, todas por el mismo “pecado”, informar sobre todo aquello que el mundo necesita saber pero que otros no quieren que se conozca. 

Alcibíades González Delvalle, periodista, escritor y dramaturgo paraguayo, compartió con la Revista Solsticio su postura ante la problemática por medio de una breve entrevista: 

¿Cuál es su opinión, como profesional, sobre los crímenes cometidos hacia periodistas en Latinoamérica y en el resto del mundo?

La situación está poniéndose cada vez más peligrosa en la medida en la que los periodistas van cumpliendo lo que tienen que hacer, que es la denuncia contra las irregularidades, la denuncia contra las mafias, la denuncia contra los políticos corruptos. Con estas denuncias se exponen a la posibilidad de ser incluso asesinados, lo cuál está sucediendo en muchas partes del mundo. En Paraguay, afortunadamente no son muchos los casos, pero los que han sucedido son tremendamente lamentables y peligrosos, porque instala, en alguna medida, la autocensura en los periodistas. 

¿Qué calificación le daría usted a las investigaciones realizadas por nuestro sistema judicial en cuanto a los ataques cometidos hacia periodistas? 

Nosotros no tenemos una justicia hecha a la medida de los delincuentes, rara vez toman en cuenta una denuncia periodística para iniciar una investigación. Además depende de «a quién se lo denuncie». Fíjese cómo ejemplo lo que está pasando en el departamento central o con lo que ha acontecido en Asunción, la prensa ha publicado documentos muy valiosos para que la justicia lleve adelante la investigación, pero no lo hacen y no lo van a hacer, por una sencilla razón, «las cuestiones políticas», que es lo que nos tiene a todos a mal traer. Entonces frente a los poderosos de la política, a quienes la justicia se humilla, es muy difícil que la prensa cumpla acabadamente con su función. De toda manera hace lo que puede hacer, denunciar, hasta ahí se puede, más de eso no.

¿Alguna vez llegó a sentirse desprotegido por parte de la justicia cómo periodista? 

Sí, incluso cuándo me llevaron tres veces preso [Refiriéndose a sus procesamientos en época del gobierno dictatorial de Alfredo Stroessner]  demuestra la desprotección total de la justicia. Me llevaron preso por mis artículos publicados, por mi opinión, lo cuál era absolutamente inconstitucional, pero cuándo la justicia quiere intervenir no le importa mucho el rasgo constitucional que deben aplicar, sencillamente procesan o se desentienden de las denuncias, que es lo que estamos sufriendo, haciendo parecer que lo que dice la prensa no es de interés absoluto para la justicia. No obstante los documentos que se van presentando, la calidad de lo que se publica, la denuncia que la misma prensa hace contra la desidia de fiscales y jueces, no se dan por enterados porque evidentemente hay una fuerza superior a la de la prensa, que es la que maneja a la justicia.

¿Qué sintió cómo periodista cuándo fué víctima de la injusticia? 

Sentí lástima por la justicia, sentí lástima por mi país, no por mi persona porque yo me encontraba cumpliendo con mi función. Las publicaciones que yo realizaba estaban dentro del parámetro normal en el periodismo, que es contar la verdad.

¿Qué opina de los principales países latinoamericanos dónde los crímenes contra periodistas se dan de manera continua? ¿Qué opina que podría llegar a ocurrir con el periodismo en esos países? 

El periodismo va a seguir, no hay ninguna posibilidad de que un ciudadano pueda vivir sin saber lo que está aconteciendo en su país, en su comunidad o en el mundo. El periodismo no morirá en manos de la delincuencia, pero los periodistas sí. Estos países no solamente dictatoriales, sino corruptos y productores de cocaína, tendrán que habituarse a escuchar la voz de la prensa; desgraciadamente la prensa también tendrá que habituarse a soportar la presión muchas veces trágicas de los delincuentes. Es una convivencia muy difícil que nos llevará todavía por muchos hechos lamentables, a ver aún muchos hogares de periodistas enlutados.

Lo bueno de todo esto, dentro de ésta inmensa tragedia es ver todavía a periodistas lo suficientemente valientes para seguir realizando sus denuncias, eso es alentador.

¿Qué consejo usted ofrecería a un colega que se encuentre bajo amenaza? ¿Qué debería realizar?

Desgraciadamente tiene dos opciones, «aguantar lo que se venga» o «dejar el periodismo», no hay otra alternativa. Dejar el periodismo significa disminuir su pasión por la verdad, el que eligió el periodismo tiene que saber que no es un jardín por el cual tenga que caminar entre flores, porque si hay flores también hay espinas, eso debería saber todo aquel que se inicie en nuestra profesión. 

De una de las dos opciones citadas por usted ¿Cuál elegiría?

Ya no poseo opción, sigo adelante sin retroceder, ya no puedo dejar de hacer lo que estoy haciendo desde hace más de sesenta años. Mi opción es seguir adelante, denunciando en mi columna las irregularidades y denunciando a la mafia y que consideroa que ésa es la función de un periodista comprometido con su comunidad.

¿Ve alguna diferencia hoy en día entre la época de la dictadura y nuestro presente en cuánto a censura?

No hay mucha diferencia. Hemos salido de la dictadura política y nos hemos centrado en la dictadura de la mafia, cualquiera de las dos son peligrosas, cualquiera de las dos matan, la reacción es violenta y frente a esta violencia el periodista se encuentra absolutamente desarmado.

¿Cree que en algún momento futuro llegaremos a tener más protección por parte del sistema judicial? 

Va seguir así, nunca terminarán los jueces o los fiscales que estén con la mafia. Lo que nos queda es seguir denunciando para que alguna vez esto mejore y alguna vez los periodistas estén más protegidos, con más confianza en la justicia.