Apropiados en Democracia: entrevista a Graciela Amaduri

Leila Bonay

En Argentina se estima que existen más de tres millones de personas que buscan su identidad biológica y que no son producto de las apropiaciones sistemáticas de bebés de las víctimas desaparecidas durante la última dictadura militar, sino que pertenecen a períodos con gobiernos democráticos.

Entrevistamos a Graciela Amaduri, una de las tantas apropiadas en democracia. Graciela tiene 60 y siempre sospechó que su familia de crianza no era su familia biológica. Pero la confirmación se dio recién a los 43 años, fruto de una gran pelea con su madre de crianza. A partir de ese momento, Graciela comenzó una imparable búsqueda para conocer su verdadero origen. Búsqueda que sigue hasta el día de hoy. Actualmente es docente, está casada y tiene 4 hijos.

¿Por qué decimos que tu caso es apropiación y no adopción?

Mi caso es una apropiación y no una adopción porque los adoptados tienen el derecho cuando son mayores de edad de pedir un expediente donde figure su origen biológico. En cambio, los apropiados no tenemos  ningún lugar donde recurrir para saber realmente nuestro origen biológico. Por lo tanto lo nuestro es una apropiación. Alguien se apropió de nosotros, sin esto ser registrado en ningún lugar. Y crecemos pensando que somos hijos biológicos de nuestros padres, en algunos casos. En otros casos, los padres les dicen la verdad de que son hijos del corazón desde que son chicos, aunque tampoco le dan su verdadero origen biológico.

¿En qué ciudad te dijeron que naciste y en cuál naciste realmente?

Con los apropiados todo es una incertidumbre. Según mi partida de nacimiento y según lo que decía mi mamá de crianza nací en la ciudad de Rosario. Según allegados a mi mamá de la época donde a mi me apropiaron dicen, y no una sola persona sino varias, que a mi me fueron a buscar a la ciudad de San Nicolás, provincia de Buenos Aires.

¿A qué edad te enteraste que eras apropiada? ¿Cómo?

Me enteré que era apropiada a los 43 años a través de una pelea familiar. Nunca me llevé bien con mi madre de crianza, mi papá murió cuando yo tenía 7 años y siempre sospeché desde que era adolescente de que yo no pertenecía a esa familia. Siempre me sentí la “oveja negra” de esa familia o me hicieron sentir así. Y a través de una gran pelea una hermana de mi madre le gritó “decile la verdad” y así fue donde ella me dijo que yo no era su verdadera hija.

¿Cuál fue tu reacción?

Mi reacción fue de mucha bronca y posiblemente violenta. Yo me di cuenta que había sido criada en una hipocresía total. Y por lo tanto mi primera reacción fue golpear la puerta de cada vecino ya que mi mamá se había mudado cuando yo tenía 5 años de edad. En el nuevo barrio nadie sabía que yo era apropiada. Fui a golpear la puerta de cada vecino y contarle la verdad. Desde ya que no fue una reacción lógica, pero fue una forma de descargar toda esa bronca y de no querer vivir más con hipocresía. Porque me di cuenta que había vivido 43 años engañada.

¿Qué hiciste desde que te enteraste?

En el mismo momento que me enteré busqué mi partida de nacimiento, me fijé el lugar donde decía que yo había nacido, la partera que había intervenido y me fui a ese lugar. Era una clínica pero ya no funcionaba más y la partera había fallecido. Hablé con los vecinos del lugar y me contaron que esta partera, a la que cariñosamente llamaban “Rosita”,en esa clínica hacía partos de mamás que se iban a quedar con sus hijos, muchas personas ya grandes del lugar habían tenido sus hijos ahí. Pero también dicen que ella le hacía favores a las chicas. Esos favores consistían en chicas que en esa época, pensemos 54 años atrás, por la vergüenza social cuando quedaban embarazadas de jóvenes y solteras sus padres las internaban ahí, pagaban una suma importante de dinero ya que era una clínica muy sofisticada hasta que nacían los bebés. Una vez que nacían los bebés las chicas partían sin panza y sin hijos, y esas criaturas eran dadas en apropiación

¿Cuál fue la opinión de tu familia?

Mi mamá del corazón dijo tratar de ayudarme y fue a un programa en Buenos Aires que estaba en esa época “Gente que busca gente” y dio como dato, esta partera que figura en la partida de nacimiento, que la voy a nombrar porque es el único dato seguro que tengo, Rosa Oliver. Pero luego de fallecer mi mamá de crianza descubrí que en mi nacimiento había intervenido otro doctor, que no lo voy a nombrar porque no figura en ningún documento legal. Realmente crecí en una mentira total. Algunos te dicen que la historia ya pasó, tus padres son los que te criaron y no llegan a entender que uno necesita completar esa primera página.

¿El Estado te brindó alguna ayuda? ¿Te contactaste con algún organismo de Derechos Humanos?

Sí. Hace unos años me contacté con la oficina de Derechos Humanos de la ciudad de Rosario de la provincia de Santa Fe, donde una psicóloga y una abogada están realizando una base de datos de todos los apropiados de la ciudad de Rosario o alrededores. Lo que presentamos no es una denuncia, porque la mayoría de los apropiados no queremos judicializar, no queremos perjudicar a nuestros padres de crianza. Solo queremos saber la verdad. Eso es simplemente un registro donde queda una copia para la provincia y otra copia para cada apropiado. También pueden recurrir las madres que han dado a sus hijos o que creen que les han sacado a sus hijos, que les han dicho que nacieron muertos y sospechan que están vivos, y se trata el tema con suma prudencia. En caso de haber algún cruzamiento entre una madre y un apropiado, ellas son quienes hacen el contacto.

¿Hiciste público tu caso en algún medio de comunicación?

Sí. En todas las redes sociales que pude y después fui convocada por Canal 3, me dieron un espacio en Telenoche. Ahí pude hacer pública mi búsqueda y también en muchas radios, tanto de la ciudad de Rosario, como de la provincia de Buenos Aires. Porque como dije, si bien en mi partida de nacimiento figura nacida en la ciudad de Rosario, muchos allegados a mi mamá han dicho que me trajeron de la ciudad de San Nicolás, de la provincia de Buenos Aires.

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¿ Conocés a otras personas que también hayan sido apropiadas en democracia?

Sí. Lamentablemente, cada vez estoy conociendo más gente que fue apropiada en democracia. Después de un tiempo de paréntesis en mi búsqueda, porque estaba abocada a la crianza de mis hijos y a mi carrera, empecé nuevamente. A través de las redes sociales pude ver que hay muchísima gente apropiada y también encontré un grupo de mujeres apropiadas de la ciudad de Rosario. Juntas formamos una página a la que llamamos “Nuestra Primera Página”. A través de esta página tratamos de asesorar en lo poco que nosotras podemos. Pero también para convencer a la gente que hay que adoptar. Hay muchos padres que están esperando hijos para adoptarlos y no apropiar, porque el daño que se hace emocionalmente es incalculable.

¿Con qué herramientas cuentan para buscar su origen los apropiados?

Desde ya las redes sociales son muy importantes. Los medios de comunicación que cada vez nos van brindando más espacios. También el trabajo de la oficina de Derechos Humanos. En Rosario tenemos además un laboratorio que manda un análisis de ADN ancestral que solo se hace en Estados Unidos. Después del análisis se ingresa a una base de datos mundial pero solo de la gente que hemos mandado nuestra muestra de ADN. Que se llama “Family Tree DNA”. A través de esta base que está constantemente renovándose podemos encontrar familiares, primos de segunda, tercera, cuarta generación e ir armando nuestra historia. No es fácil, requiere de mucha paciencia. Tampoco es fácil interpretar los datos de este ADN. Pero por ejemplo, en la ciudad de Rosario, algo increíble, se han podido encontrar dos apropiadas que se hicieron el ADN. Una vive en la ciudad de Rosario y la otra en Capilla del Monte ,resultaron ser hermanas de mamá y papá.

¿Qué pensás hacer en el futuro?

Hasta el último día de mi vida seguiré buscando a mi madre biológica. A la cual le agradezco la vida, porque ella podría haber abortado y sin embargo dijo sí a la vida. Y también en este momento trato de ayudar a otros que como yo es muy difícil pasar ese primer momento, y concientizar.