Armas de fuego: cifras que lloran y desazón

No nos es extraño encender el televisor, abrir un portal de noticias o una red social y enterarnos sobre tiroteos en colegios, templos, oficinas o salas de cine. Lo hemos visto todo, y en nuestras propias palabras “nada nos sorprende ya”.

Cuando las cifras aumentan de forma exponencial en una situación crítica, las bajas pasan a ser meros dígitos en un contador que tenemos presente, pero en segundo plano. Es en base a este fenómeno, llamado “entumecimiento psicológico”, que elegí estadísticas al azar y te invito, lector, a bajarlas a tu burbuja y adaptarlas en tu ámbito.

Mirá a tu costado. Si tenés hijos, quizás estén junto a vos mirando su celular, mordiendo un juguete, escuchando música o leyendo un libro, no sé muy bien qué hacen los infantes hoy.

Si no me equivoco, basada en los testimonios de quienes me rodean, podría asegurar que ese niño es una parte significativa en tu vida. Querés que se eduque, salga al mundo y sea feliz, o prevés un futuro enraizado en la analgesia.

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Según un estudio realizado por el gobierno de Estados Unidos en 2017, veinticinco niños morirán esta semana por lesiones provocadas por las armas de fuego. Otros 25 sufrirán el mismo destino la semana que viene, y la siguiente el mismo número se repetirá.

Este año, Estados Unidos contó con más de 280 tiroteos masivos al 16 de junio.

Si cada tiroteo tuviera lugar en un día distinto, tendríamos nueve meses de tiroteos masivos diarios. Nueve meses de vivir el 20 de abril en Columbine, de repetir el tape del 16 de abril en Virginia Tech 280 veces, 394.200 minutos en Sandy Hook.

Si esto no es suficiente, te invito a que mires el cortometraje “Si algo me pasa, los quiero”, disponible en Netflix.

Volvamos a tu esquema. Si no tenés hijos, tenés amigos, ¿Verdad? Realizas actividades con ellos, se divierten, frecuentan bares, cines, shows de música o clubes bailables.

En 2014 más de 14.427 adolescentes de 10 a 19 años fueron asesinados por agresiones con armas de fuego en América Latina, según la Organización Panamericana de la Salud.

Rafael Solich tenía 15 años en 2004, cuando sustrajo un arma de su casa y abrió fuego contra sus compañeros del colegio “Islas Malvinas de Carmen de Patagones”, en Argentina. Tres personas murieron y cinco fueron heridas de gravedad.

En 2007, Pekka Eric Auvinen, de 18 años, abrió fuego en el Instituto Jokela en Finlandia. Mató a 8 personas (6 estudiantes, una enfermera y la directora) e hirió a 12, antes de dispararse en la cabeza muriendo esa noche en el hospital del Helsinki.

Horas antes había colgado un vídeo en YouTube en el que anunciaba la masacre.

En 2015, cuatro fanáticos religiosos musulmanes ingresaron armados a la Universidad de Garissa, una universidad cristiana en Kenia con el fin de matar a toda persona no musulmana.

Dispararon y asesinaron a 148 personas (142 estudiantes, 3 soldados y 3 agentes de policía), los 4 agresores murieron durante la masacre.

La famosa Wikipedia tiene un apartado para definir y delimitar el alcance de los tiroteos en instituciones educativas, que lo que no se nombra no existe, y esto sí se nombra, y existe, y es una realidad que nos interpela a todos los jóvenes.

Si sos un adulto o una persona mayor, trabajas o trabajaste alguna vez en una oficina, en un edificio o en una institución, cualquiera fuera.

En 2019, fuimos testigos de los ataques transmitidos por streaming a mezquitas en Nueva Zelanda, pero no se queda ahí. Vamos más atrás.

El 31 de octubre de 2010, 58 personas murieron en el asalto armado a una iglesia en el centro de Bagdad, perpetrado por un grupo vinculado a Al Qaeda.

El 18 junio de 2015, Dylan Roof, un joven ultraderechista, asesinó a tiros a nueve afroamericanos en una iglesia metodista de Charleston, en Carolina del Sur (Estados Unidos).

Aquel 5 de agosto de 2012, un supremacista blanco mató a tiros a seis personas y hiere a otras tres, antes de suicidarse, en un templo sij de Oak Creek, en Wisconsin.

En 2015, musulmanes radicales ingresaron a la redacción de la revista satírica Charlie Hebdo y dispararon contra quienes trabajaban allí. Murieron doce personas y otras once resultaron heridas.

En 2019, al menos 12 personas murieron y varias resultaron heridas en un tiroteo en un complejo de oficinas municipales en Virginia Beach, en el noreste de Estados Unidos.

Hoy se conmemora el Día Internacional De La Destrucción De Armas De Fuego, un fin perseguido por los grandes pacifistas y un final del que espero ser testigo antes de morir, ojalá no sea a punta de un arma de fuego.

Si nos aconsejan hasta el cansancio no dejar un detergente, lejía, perfume o loción cerca de los niños de la casa, ¿Por qué habríamos de tener un arma?

No hay reflexión final para este artículo. Deberás sacar tu propia conclusión, querido lector.

Quizás una imagen vale más que mil palabras, pues te invito a que evoques el sentimiento de entrar a un supermercado en Texas, con un cartel en la puerta que permite portar armas pequeñas en el establecimiento.

El sudor frío corriendo por tu cuello a la vez que intentas localizar un lugar que mentalizar como seguro en caso de un tiroteo.