Atypical: el crecimiento de Casey

Atypical ha lanzado su cuarta y última temporada, generando diversas sensaciones en sus espectadores que, sin lugar a dudas, van a extrañar las vivencias de Sam, su familia y amigos. Si aún no la has terminado ten cuidado ya que habrán spoilers a lo largo de la nota.

La serie fue creada y escrita por Robia Rashid, con asesoramiento e investigaciones llevadas a cabo para lograr su obra, a causa de que  trata sobre un chico diagnosticado con trastorno del espectro autista. A lo largo de cuatro temporadas acompañamos a Sam en un proceso de crecimiento personal, tanto suyo como de sus allegados.

Por un lado, lo tenemos a él que decide que es hora de romper el cascarón y aventurarse a la vida. Por otro lado, están sus padres que enfrentan diferentes etapas con respecto a sus decisiones; además de importantes problemas de pareja y traumas del pasado. También acompañamos los pasos de Paige Hardaway, compañera y novia de Sam; y los de su mejor amigo Zahid. En esta nota me quiero centrar particularmente en Casey Gardner, hermana menor de nuestro protagonista.

El proceso

Este personaje va cobrando fuerza con el pasar de las temporadas y, en esta nueva entrega, termina convirtiéndose en uno de los personajes mejores desarrollados.

Casey tuvo una infancia complicada ante la ausencia de su padre (quien frente al autismo de Sam no se siente capaz de enfrentarlo y se ausenta por un tiempo). Se vuelve muy protectora de su familia, en especial de Sam, algo que vemos en reiteradas ocasiones.

Al comienzo de la serie establece una relación con Evan, quien será su novio por un cierto tiempo, pero que veremos hasta el final de la serie ya que continúan con una buena relación.

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Como vía de escape empieza a correr, convirtiéndose con el tiempo en una atleta destacada dentro de su equipo de atletismo. Debido a ello consigue una beca para Clayton Preparatory, donde conocerá a Izzie; un personaje de suma importancia para su vida y que la hará cuestionarse su sexualidad.

A partir de la cuarta temporada ya vemos una consolidada relación de noviazgo entre ambas, luego de que rompiera con Evan. Sin embargo, Casey aún continuaba sin contárselo a su padre pero decide que ya es hora de hacerlo, consiguiendo una reacción positiva de él.

En esta última temporada, se empieza a cuestionar muchos aspectos de su vida. Siente que no encaja en Clayton y en ningún grupo, ya no se siente a gusto corriendo. Los estudios y el entrenamiento para las carreras la empiezan a agotar, llenándola de estrés e impidiendo que disfrutara. A su vez, se siente atada, ya que no puede luchar por cometidos feministas a causa del miedo a perder su beca.

Ante esto, y ante la mirada de una entrenadora de una universidad muy importante que tenía intenciones de reclutarla, decide dejar de correr en Clayton. Deja en claro que ya no estaba siendo algo positivo en su vida a causa de la presión que sentía y empieza a  buscarse a sí misma, atravesando por días muy complicados.

Finalmente descubre que es bisexual y regresa a su anterior equipo de atletismo, donde sí se sentía cómoda. Continúa su relación con Izzie, pese algunos obstáculos en el camino, y sigue siendo un pilar en la vida de Sam.

En lo personal, creo que es un personaje que deja demasiadas enseñanzas sobre la construcción y aceptación de uno mismo. Un punto clave en el que debemos reflexionar es la presión, tanto propia como de los demás, que puede llegar al punto de hacernos perder el gusto a algo que amamos. Y a su vez, hundirnos en un espiral de ansiedad y estrés. Es tanta la presión, la exigencia y la disciplina que termina colapsando, algo que sucede muy a menudo en nuestras vidas; ya sea en ámbitos de estudio, laborales, o personales.

En una sociedad líquida, como indicaría el sociólogo Bauman, donde todo es imagen, apariencia y posesión material inmediata y fugaz; opino que siempre estamos en una carrera con nosotros mismos. Siempre intentamos llegar a algo, pero ¿a qué costo? Intentamos ser los mejores, «ser alguien», y nos olvidamos que ya somos un alguien. Lo más grave: dejamos de lado nuestra salud física y psicológica por ello, y cuando logramos una meta nos sentimos vacíos.

Es hora de despojarnos de la sobre exigencia que nos impone la sociedad, nuestras familias y nosotros mismos; es hora de cuidarnos y amarnos.

Sin lugar a dudas, Casey termina siendo de los mejores personajes de Atypical y nos da material para reflexionar aún más sobre múltiples aspectos.