Canadá: el martirio de los niños nativos en los internados

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Desde 1863 hasta 1998, más de 150.000 niños de culturas nativas fueron separados de sus familias y llevados a internados estatales en Canadá.

Estos colegios administrados por el Gobierno, y operados mayormente por la Iglesia católica, formaban parte de la política nacional para lograr introducir a los pequeños a la cultura y a un modo de vida europea, mientras que aprenderían conocimientos formales.

A los menores no se les permitía hablar su idioma o practicar su cultura, buscando que adquirieran la doctrina a través de la rutina, y muchos eran maltratados y sufrían abusos. Existen testimonios de golpizas y torturas psicológicas.

Era obligatorio el uso de uniformes, los pequeños solo podían hablar inglés en todo momento, siendo corregidos con castigos físicos brutales y todos recibían el mismo corte de cabello. Asistían a la Iglesia y recibían clases que les inculcaban la cultura blanca y europea, como la única realidad, con el fin de eliminar su individualidad y cultura.

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El ojo volvió a ponerse en esta problemática, al ser ya más de 2 mil doscientos los cuerpos de niños nativos encontrados en fosas comunes en predios aledaños a los internados.

De igual manera, los sobrevivientes de esa época denunciaban, ya hace décadas, las posibles matanzas de niños en los recintos y en la década de 1920, un estudio realizado para analizar el sistema sanitario en las instituciones arrojó que entre el 14% y 24% de los niños morían, siendo la tasa mucho mayor en los menores de cinco años.

Los adultos que sobrevivieron a los internados denunciaron abusos sexuales y acoso por parte de las autoridades de los colegios, así como del personal de mantenimiento del recinto.

La última institución cerró sus puertas en los años 90, llevándose con ella el dolor de las víctimas que recuerdan las lágrimas que corrieron en esos pasillos y más de un siglo de historia de abusos y atropellos contra las comunidades nativas.

Hoy se cree que 6 mil niños murieron en esas instituciones, mientras que otras estimaciones aseguran que la verdadera cifra podría triplicar dicho número.

Por parte de la Iglesia católica aún no hay disculpas formales, siendo que fue responsable de operar hasta el 70% de los 130 internados, según la Sociedad de Sobrevivientes de Escuelas Residenciales de Nativos. Sí se aproxima una reunión del Papa Francisco con líderes de culturas nativas canadienses.

El primer ministro, Justin Trudeau, enfatizó la importancia de dar una solución y reparar el daño histórico hecho a las comunidades nativas de Canadá. Trudeau, cristiano practicante, condenó las acciones de la institución religiosa en el siglo pasado.

«Son un recordatorio vergonzoso del racismo sistémico, la discriminación y la injusticia que los pueblos indígenas han enfrentado, y siguen enfrentando, en este país. Y juntos, debemos reconocer esta verdad, aprender de nuestro pasado y recorrer el camino compartido de la reconciliación, para poder construir un futuro mejor» afirmó el Primer Ministro en un comunicado.