De Brillite Rodríguez a Alexa Jade, el origen de la villana del wrestling peruano

Honesta en el trabajo, pero tramposa bajo sus lentes de sol. Servicialcal en casa, pero rebelde en el coliseo. A veces pacifista, pero también defensora de que un puño es la mejor opción para solucionar los problemas. Dos personalidades, un mismo cuerpo. Brillite Rodríguez, una de las caras de la lucha libre peruana con un personaje opuesto a ella: Alexa Jade.

Alexa Jade es un personaje del wrestling peruano. La mercenaria es uno de los referentes del circuito nacional desde su aparición en 2017. Ha sido contendiente a títulos y ha pasado por empresas como Generaxion Lucha Libre e Imperio Lucha Libre. Pero bajo los lentes, la gorra y la chaqueta, se encuentra Brillite Rodríguez, una joven que encontró en la lucha libre el acto catártico para liberar sus inseguridades y el abuso de su etapa escolar.

—¿Cómo nace tu interés por la lucha libre?

Yo empecé a verla por cuenta propia. Y en realidad, fue de casualidad. Tenía 6 años, estaba aburrida y cambiando de canal llegué al 9 (ATV). Recuerdo que había un pequeño enfrentamiento entre dos hombres, eran John Cena y Undertaker. Me llamó la atención y sin darme cuenta me quedé viéndolo. 

—No es común que a una niña de 6 años le atraiga la lucha libre

En general, desde pequeña, siempre me han gustado los deportes de contacto. Además, siendo sincera, me juntaba con puros hombres, especialmente con mis primos. Con ellos pasaba la mayor parte del tiempo jugando y los prefería antes que estar con chicas. De hecho, no encajaba con los estándares de conducta de una niña: no me atraían las muñecas, ni el maquillaje y mucho menos jugar voley. 

—¿A tu mamá le gustaba que vieras este tipo de deporte?

Al comienzo, lo tomó como una broma. “Bueno, ya se le pasará”, decía. Pero con el paso del tiempo y de tantos años que seguía la lucha, el ver que me juntaba con puros hombres y no hacía cosas de niñas, empezó a pensar que era del otro bando, pero simplemente tenía gustos diferentes.

—¿Y qué te decían tus más allegados?

Por parte de mis tías, tampoco les gustaba. “Estás loca, cómo vas a hacer eso”, me decían. Tienes que pensar en ser doctora o abogada. Eran de la idea de que no era una profesión de mujeres. Y si bien a mis amigos les parecía chévere mi gusto por la lucha, tampoco sentía un verdadero apoyo hacia mi deseo de ser luchadora profesional.

Brillite Chinga Rodríguez nació el 22 de abril de 1997 en el Callao, lugar que ha albergado veintidós años de vida de la atleta chalaca. “No exagero si digo que conozco casi todo el Callao”, asegura. De pequeña, su mundo era su mamá, Geraldine Rodríguez, y Henry, su hermano menor. Geraldine era una madre protectora y trabajadora, que se desvelaba para que no les faltara nada a sus dos pequeños hijos. Es por eso que cuando le dan la oportunidad, Brillite no duda en usar su apellido materno.

Alexa Jade haciendo el conteo de tres a Alissa Web. Como la caracteriza, con trampa. Foto: Instagram personal 

Durante esas décadas, la atleta chalaca fue una estudiante tranquila y tímida en el colegio. No era de participar mucho en clases, especialmente en primaria. Era insegura, una de las más calladas del salón y se hacía notar por eso. Un rasgo que no pasó desapercibido por sus compañeros de clase, quienes veían en ella una persona fácil de molestar.

—En una anterior entrevista dijiste que aprendiste a luchar para defenderte, ¿qué hecho te llevó a decidir eso?

Muchas veces se querían aprovechar de mí por ser callada aunque no hiciera nada. Había un niño en especial que no me soltaba. Pero lo peor vendría recién en secundaria. Además de ser reservada, tenía tartamudez. Para mí, no tenía de malo, pero había una chica que siempre se burlaba de que era tartamuda y parecía que se quería pelear conmigo. “Apréndete un trabalenguas si puedes”, me decía riéndose. 

—¿Cómo manejabas esa situación?

Trataba de ignorar los comentarios. No quería problemas y no compartía la idea de que la violencia era la solución, pero la frecuencia de estos me llevaron a pedir ayuda a la auxiliar de su colegio. Sin embargo, no me hizo mucho caso y me dijo que era una gallina.

—Todo tiene un límite

Sí. Un día, fui al baño sola. Hasta que ella (su agresora) entró también. Con su hombro, empezó a darme empujones disimuladamente. Esperé que parara, pero no lo hizo. Reaccioné con toda la impotencia que contuve por tratar de llevar las cosas bien y la empujé.

El sueño de ser luchadora profesional de Brillite se mezcló con la necesidad de aprender a defenderse para que nunca más se aprovechen de ella. A los 14, tuvo curiosidad sobre si el deporte que veía en su televisor se practicaba en Perú. Descubrió que sí, pero ser profesional era una oportunidad escasa. No solo porque había pocas empresas promotoras, sino también porque no había una división femenina aún.

—Con pocas empresas de wrestling en Perú, ¿qué hiciste?

A los 17 años empecé a trabajar en la tienda Macro. Con el sueldo de allí y mis propinas, me inscribí a una academia de box a escondidas de mi mamá. Lo hice tres meses tratando de ocultarlo, pero un día volví a casa con el labio roto y le tuve que decir la verdad.

La academia de box no solo hizo que Geraldine aceptara la afición de su hija por los deportes de contacto, sino que además Brillite conozca a Kassius, un aprendiz como ella. Él le contó sobre Generaxion Lucha Libre (GLL), una pequeña compañía que coincidentemente estaba promoviendo el reclutamiento gratuito de féminas. 

Brillite sabía que era su oportunidad: postuló e ingresó a la compañía. Su pasión por este deporte hizo que en solo dos meses le dijeran que estaba apta para debutar y la ascendieron a los entrenamientos avanzados.

Coliseo Aldo Chamochumbi. 2016. “Wao”, era lo único que Brillite acertaba a decir ante la cantidad de público. La administración de GLL había seguido su proceso y le dio la oportunidad de ser la primera luchadora profesional de la empresa. El cronómetro de la batalla real en disputa empezó a correr para su ingreso, el sueño estaba apunto de cumplirse y los nervios se convirtieron en adrenalina. Brillite dejó las bambalinas para entrar al ring, pero fue eliminada inmediatamente.

—¿Cómo fue tu debut en GLL?

En una batalla real en el evento Tierra de Campeones 2016. Yo estaba muy nerviosa. Había un montón de gente. Y aunque no duré ni un minuto en el ring, fue una de las mejores sensaciones de mi vida. Lo más lindo fue ver a mi familia apoyándome en las gradas y la acogida del público al ver a la primera mujer en la empresa.

—Allí, aún no eras Alexa Jade

Yo debuté como solo Alexa. Era una chica que estaba decidida a entrenar fuerte, combatir con todos y hacer justicia. La idea era mostrar que las mujeres eran tan capaces como los hombres de practicar lucha libre.

Una de las rivalidades que Brillite más ha disfrutado son sus enfrentamientos contra Isis                                                                                         Foto: Instagram de GLL

En 2017, Alexa se enfrentó a Isis en un combate pactado a 2 de 3 caídas. Estando 1 a 1 empatadas, quien lograra realizar la siguiente cuenta de 3 ganaba la lucha. “Esta mujer no se rinde, ya me tiene harta”, pensó. Algo tenía que hacer si no quería otra derrota en la lista. Cogió la cadena de su cuello y le pegó en el rostro a Isis sin que el árbitro se diera cuenta. 1, 2, 3. El silencio se apoderó del recinto para ser seguido por abucheos. Alexa, la niña buena del público, había hecho trampa por primera vez. Y es que ya no era sólo Alexa, ahora era Alexa Jade.

—¿Y cómo ocurrió tu turn heel?

En la historia, Alexa se dio cuenta de que ser buena no siempre es bueno. A veces había que tener manías especiales para ganar, aunque signifique hacer trampa. Lo importante era la victoria, no la manera de lograrla.

—De ser la chica buena pasaste a ser la chica mala

Sí, y me gustó. Me gustó ganar y sentirme poderosa. Me gustó haber vencido a Isis. Recibí abucheos de la gente que estaba en shock, pero hasta eso me gustó porque sentí que la gente se conectó con la historia.

—Y fuera del ring, ¿por qué decidiste este cambio?

Yo quería convertirme en heel sí o sí. Sentí que me salía más natural y sentía que debía explotar todo el bullying que había contenido del colegio. La mejor manera de hacerlo era en el ring. Justo para ese momento Isis, que era heel, quería pasar a ser face también, lo cual facilitó la conversación con los dirigentes.

—¿Cuán difícil es desenvolverte en un personaje opuesto a ti?

Que Alexa sea lo contrario a mí siento que me ha ayudado bastante. Yo como hija he tratado de obedecer siempre a mi mamá. Con Alexa, hacía esas cosas que no estaba acostumbraba: responder mal, hacer trampa y golpear gente. Lo malo lo mostraba en el ring y lo bueno lo dejaba para la casa.

Brillite se mudó a España el año pasado y entrena en la academia de A-Kid, luchador español de WWE.                                                                                             Foto:Instagram personal

Brillite Rodríguez le tiene mucho cariño a Alexa Jade. Es un personaje que le ha permitido ganarse un nombre en la lucha libre peruana con victorias, derrotas y grandes rivalidades. Los abucheos y aplausos le han hecho saber que atreverse fue una decisión acertada. Atreverse a no escuchar cuando le decían que luchar no era una profesión para mujeres, a defenderse cuando se quisieron aprovechar de ella y a no rendirse cuando el lugar de entrenamiento estaba lejos de casa.

Por ahora, la pandemia de Covid 19 le impide ponerse sus lentes y su chaqueta, y le ha dado tiempo de reflexionar sobre su carrera. Cada año le da una nueva prioridad que se aleja del ring. El deseo de formar una familia no es lejano y ve su futuro fuera del cuadrilátero. Pero cuando el momento de colgar la gorra con el nombre Alexa llegue, se llevará consigo lo más importante que le ha dado este deporte: haber aprovechado cada combate para expresar lo que sentía y haber conectado con el público como lo hicieron los referentes de su infancia.