De las canchas a la panadería

En Itauguá, pueblo humilde del Paraguay, nació Salvador Cabañas el 5 de agosto de 1980. Nadie sabría en lo que se convertiría, solo él, hasta que sus sueños le fueron arrebatados. La vida solo es un segundo. Hoy estamos vivos, mañana quién sabe. Frases a las que Salvador Cabañas está muy ligado y tuvo que vivir en carne propia. Jugador al que el fútbol le tenía algo muy grande preparado, pero que, un infortunio nocturno se lo impidió y lo ha llevado prácticamente a la desgracia

Su nacimiento futbolístico fue en su país natal en 1998, en un equipo de su ciudad llamado “12 de Octubre”. Y así seguiría deambulando en el fútbol paraguayo por cuatro años, hasta que dio el salto y salió del país. El Audax Italiano, paradójicamente, de Chile le dio cabida a Cabañas en su equipo, desde el 2001 hasta el 2003. Todo esto antes de dar el paso que lo catapultó a la cumbre del fútbol latinoamericano, cuando pasó a la Liga MX. En primera instancia en el fútbol mexicano, jugó para el hoy desaparecido Jaguares de Chiapas; antes de jugar con el América del mismo país. Sería allí donde Salvador Cabañas se haría con un nombre importante.

Se convirtió en internacional con su selección en el año 2004 donde el puesto de centrodelantero estaba copado con nombres como José Saturnino Cardozo y Roque Santa Cruz, este último el máximo goleador histórico. Sin embargo, cuando dio el paso al América, empezó a tener un puesto en el once titular. Sería con la llegada del Tata Martino en los clasificatorios para el Mundial de Sudáfrica 2010, quien le daría la oportunidad y ubicarlo como un eje fundamental para su equipo.

Todo muy bien en la vida de Cabaña. Tenía listo el paso al fútbol europeo, ya que tenía firmado un precontrato con el Manchester United, de los equipos más importantes del mundo. También habría logrado la clasificación al Mundial con su selección Paraguay. Todo esto, hasta que llegó el fatídico día.

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Siendo la noche del 24 de enero del 2010, Salvador Cabañas decide ir a una discoteca exclusiva de la Ciudad de México llamada Bar y Bar, en compañía de su esposa María Lorgia y su cuñado Amancio Rojas. Transcurría la noche con total normalidad. Era de madrugada cuando el guaraní ingresó al baño del bar. Allí se encuentra con el narcotraficante José Jorge Balderas con quien inició una discusión, sin motivo alguno. Los tragos ya hacían su efecto y el altercado se empezó calentar, tanto así que alias «Jesús el JJ» cayó en la provocación del futbolista, procediendo a agarrar su arma calibre 38 y disparar sobre la cabeza de Cabañas, incrustándole una bala en el hemisferio izquierdo de su cerebro.

El actuar del personal médico fue inmediato, pues tras su entrada al hospital, fue intervenido quirúrgicamente esa misma mañana. Su diagnóstico era grave, pero continuaba estable. Los días iban pasando, y el estado de salud del paraguayo iba mejorando. El mundo del fútbol estaba a la expectativa, enviando voz de aliento para el entonces jugador. Tras 36 días de aquel terrible ataque, fue dado de alta en el hospital.


Fuente: Infobae.com

Sin embargo, el infierno no terminaría allí. ¿El golpe más duro? Al saber que debía dejar el fútbol, tras intentarlo en el 2014 en el Club Deportivo Tanabí del Paraguay, obligándolo a retirarse 10 días después de ponerse la camiseta por primera vez. Las canchas no continuarían siendo el lugar de la cita romántica entre Salvador Cabañas y las redes de los arcos. El jugador guaraní se retiraría del fútbol profesional.

No obstante, esto no sería lo más grave. Tras el incidente en el bar, sus contratos como profesional se acabaron. Su estabilidad económica se fue a pique, por culpa de un disparo a la cabeza, pero también por un disparo al corazón, metafóricamente hablando. Ya que, mientras el jugador se debatía entre la vida y la muerte, María Lorgia, esposa en aquel instante de Cabañas, se gastaba su fortuna y se apoderaba de todos sus bienes dejándolo sin nada. Lo triste de la historia, fue que María Lorgia disfrutó toda la fortuna que el exjugador ganó honestamente en la cancha, con el abogado de Cabañas de aquel entonces. No existe palabra para esta canallada.


Fuente: 90min.com

Hoy en día, Cabañas sobrevive trabajando en la panadería de sus padres, que compró cuando la situación económica estaba por los cielos. Esto afirmó Salvador Cabañas, invitando a todos a una reflexión sobre qué clase de personas tenemos a nuestro lado, sin saber en qué momento nos clavan el puñal.

“Mi exesposa me robó todo mi dinero cuando yo me estaba muriendo, ahora que no tengo nada y ningún amigo me habla como antes. Me di cuenta de que la amistad no existe, solo se disfraza cuando uno tiene dinero. Un día lo tienes todo y al otro ya no sabes, pero así es la vida. No me da pena decir que trabajo en una panadería y que ahora me toca rebuscarme el dinero, pero si me da vergüenza decir que tuve alrededor personas sin corazón y qué les harán daño a otros. Lo único que quisiera volver hacer es regresar a jugar fútbol porque nunca me dio la espalda y me hacía feliz”.