Depilación femenina ¿Decisión o imposición?

Hoy en día existen múltiples tratamientos depilatorios. Nos podemos depilar con cera, con máquina eléctrica, también rasurar o realizar la innovadora depilación láser, entre otras. La depilación es un negocio cada vez más próspero del cual la mayoría de las mujeres forman parte. ¿Pero cuál es el trasfondo de todo esto?, ¿Por qué lo hacemos?, y ¿cómo comenzó?

Hace ya varios siglos que las mujeres nos depilamos, ya sea la cara, las piernas, o hasta el vello púbico. Con el tiempo, la cantidad de vello socialmente aceptado o “estético” es cada vez menor. En la edad media, era una muestra de feminidad que las mujeres católicas dejarán crecer sus vellos, mientras que en otras culturas como la romana, egipcia o griega consideraban que contener menos vello era un símbolo de limpieza y posición social. 

También la presión que se le proyecta a las mujeres sobre la depilación varía dependiendo la parte del mundo en la que te encuentres, en algunas partes de Asia, las mujeres tienen una posición más libre en su elección relacionado a este aspecto, y hasta en un momento el vello púbico fue considerado como signo de fertilidad y salud sexual.

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Lo cierto es que la depilación también fue vista como un negocio, y no demoró en esparcir, a través de campañas de marketing y comerciales, fuertes roles de género que afectaron a lo largo de los siglos la posición de la mujer en la sociedad.  

Hoy en día se siguen manteniendo grandes diferencias entre la cultura occidental y la asiática, las mujeres siguen siendo menos presionadas con su depilación en Asia y los estereotipos de belleza relacionados a la depilación siguen creciendo cada vez más en el occidente.

Desde que somos niñas se nos imponen cánones de belleza que debemos cumplir, los vemos en la televisión, en las revistas y hasta en nuestras propias casas, nos dicen directa e indirectamente que es lo apropiado y que no lo es. De esta forma, los medios de comunicación y nuestra propia cultura van formando nuestros gustos.

Nos venden una imagen acerca de lo que es la belleza y debemos intentar acercarnos lo más que podamos a este estereotipo, cambiando nuestros cuerpos, nuestros rasgos naturales y hasta nuestra forma de vestir, y si algo no lo podemos cambiar nos llenamos de inseguridades y prejuicios. La depilación femenina no queda por fuera de esto, sino que forma claramente parte de los cánones de belleza estipulados.

En la actualidad existe una corriente feminista que decidió, en forma de protesta a esta presión social, dejarse sus vellos corporales de forma natural.  Pero a pesar de los cambios de perspectiva que ha habido sobre este asunto, la desinformación y los prejuicios siguen latentes.  

Para la depilación, no existe ningún beneficio comprobado para la salud y no tiene nada que ver con la higiene personal. Debemos entender que en este siglo si realizamos esta práctica debe ser únicamente por elección y no condicionado por otros factores.