Deserción estudiantil, una problemática silenciosa

La pandemia por el Covid-19 rodea la cifra de cinco millones de fallecidos en los que no discriminó de ricos o pobres.

Sin embargo, hubo aspectos en el cual la variable dinero tuvo injerencia directa en su sistema. Es el caso del sistema educativo donde el factor económico generó que haya más pupitres vacíos en cada aula de clase.

Según informó la ministra de Educación, María Victoria Angulo, cerca de 250.000 estudiantes de colegios -tanto privados como públicos- desertaron de su institución educativa. La causa principal de este fenómeno se debe a la ausencia de dispositivos y de conectividad para el desarrollo de clases remotas, lo cual se intentó solventar con la donación de equipos electrónicos como computadores, tabletas, celulares; inclusive tarjetas SIM que les permitan la conexión a internet.

Fabián Mendoza, experto en educación y pedagogía de la Universidad del Quindío, afirmó que “es una problemática social, económica y política, ya que existen familias que tienen que escoger entre comprar un plan de datos para que el estudiante tenga sus clases o comprar una libra de arroz”.

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Mendoza expresó que se trata de una dinámica social porque implica el factor empleo y calidad de vida, quienes son las variables que no permiten acceder a los recursos abriendo una brecha digital marcada. Añadió que “como no tienen las herramientas de conectividad, tienden a estar obligados a dejar el sistema, de allí la deserción”.

Un fenómeno que no solo se ve en colegios y escuelas, también la educación superior sufrió por la llegada de la pandemia y sus consecuencias. Esto lo refleja la Asociación Colombiana de Universidades (ASCUN) en un estudio en el que señala la caída de matrículas universitarias por culpa de la emergencia sanitaria. Las cifras arrojaron que entre universidades tanto privadas como públicas para el segundo semestre del 2020 hubo una reducción del 11,3% de nuevas inscripciones con respecto al año anterior.

Además, hubo estudiantes que tuvieron que dejar sus carreras a la mitad, pues el factor económico atacó de nuevo. “Mi deserción de la Universidad, se llevó a cabo por ayudar a rebajar los costos de mi hogar”, comentó Silvia Pérez, estudiante de Comunicación Social de la Universidad Pontificia Bolivariana hasta el segundo semestre del 2020 donde por la llegada de la pandemia se vio obligada a parar la carrera, pero afirmó no saber si pueda retomarla actualmente.

Historias como la de Silvia abundan en las calles de nuestro país, donde no estudia quien quiera, sino quien pueda. Actualmente la situación parece estar cogiendo el rumbo que llevaba hasta antes de la pandemia. Los colegios y universidades gracias al plan de vacunación están recibiendo de nuevo a los estudiantes en sus instalaciones. La pregunta es: ¿cuántos estudiantes no podrán volver a su institución?