Educación híbrida ¿funciona?

La llegada de la contingencia sanitaria y el cierre de escuelas orilló a los países a adoptar un modelo de educación a distancia para el cual muchos no estaban preparados. La forma en que los países implementaron este modelo y el tiempo que lo tuvieron vigente varió sustancialmente. Algunos lugares, como España, cerraron brevemente sus escuelas, volviendo a la educación presencial desde hace más de un año. Por otro lado, los países latinoamericanos, como México, cerraron sus escuelas un tiempo más prolongado, volviendo a clases después de año y medio y de manera híbrida. 

Una gran limitación del modelo de educación a distancia implementado en México radicó en que cerca de la mitad de los hogares no tenían Internet ni computadora, una gran proporción de docentes no eran diestros en el uso de los medios digitales con propósitos pedagógicos, esto según datos del INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía), además de que todos los componentes del sistema educativo mexicano, habían sido diseñados para implementarse en un modelo presencial.

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La encuesta nacional que realizó el INEGI (2021) sobre el impacto del COVID-19 en la educación nacional documenta: 

  1. Un incremento en el abandono escolar de la población de 3 a 29 años. 
  2. Una pobre eficacia del programa Aprende en Casa, que se traduce en deficiencias importantes de aprendizaje.

En estas condiciones, el regreso a clases se volvió una necesidad imperiosa que, incluso, desafió las posibles consecuencias negativas en materia de salud de las comunidades educativas. 

Para atenuar los posibles contagios en las escuelas, la SEP (Secretaría de Educación Pública) propuso que el regreso fuera en una modalidad “híbrida” que, en realidad, nadie entiende muy bien, empezando por los mismos docentes. 

Lo único que se comprende es que los estudiantes se alternarán para asistir a clases, y quienes no lo hagan aprenderán en línea. Sin embargo, no queda claro cómo va a operar en la práctica este modelo. 

La educación híbrida hace más complicada la práctica pedagógica de los docentes, pues demanda un doble trabajo: atender a dos grupos de estudiantes en modalidades diferentes y de manera simultánea. Si a esto se le suma que las escuelas no tienen recursos para instalar un modesto sistema de videoconferencias, ni para contratar a ayudantes que asistan a los docentes, es claro que los estudiantes sufrirán las consecuencias y seguirán perdiendo oportunidades para aprender. 

Alfredo Villar Presidente de Asociación Nacional para el Fomento Educativo y de Escuelas Particulares mencionó lo siguiente:

“Lo que se tiene que hacer precisamente es ver lo que se puede hacer. Que todos los maestros y padres de familia estén participando y que invitemos a la iniciativa privada y exijamos al Gobierno que se pongan de acuerdo para que proporcionen a las escuelas todo lo necesario. Ya no solamente es la vacunación porque no hay vacunas. Incluso aunque se ganaran los amparos, no hay vacunas para toda la población” 

Escenarios más complejos y pesimistas se pueden visualizar si se piensa en la forma en que se podría implementar el modelo híbrido en escuelas multigrado, rurales e indígenas.

Teniendo como resultado que la idea de implementar un modelo de educación híbrida en México, sin la inyección de los recursos y apoyos necesarios es complicado, confuso e insuficiente.