El Gobierno de Austria aprueba confinar a las personas que no estén vacunadas contra el Covid-19

Actualmente Austria tiene una de las tasas de vacunación más bajas de toda Europa occidental. Con cerca de un 65% de la población vacunada, el país afronta una nueva oleada de infecciones.

Por ende, el Gobierno del país europeo ha aprobado el confinamiento obligatorio para los millones de ciudadanos que no están totalmente vacunados contra el coronavirus, convirtiéndose en el primer país en el mundo en tomar esta medida.

La medida, que entró en vigor este lunes, fue anunciada en rueda de prensa por el canciller Alexander Schallenberg, tras debatir la situación con los gobernadores de las nueve provincias a través de una conferencia en video.

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Las restricciones de salida se limitan inicialmente a diez días. Aquellas personas sin vacunar, solo podrán salir de su casa o apartamento por razones urgentes, como ir a comprar alimentos, asistir al trabajo o visitar al médico.

En adición, el ministro del Interior, Karl Nehammer, anunció que el confinamiento estará vigilado por una estrecha red de controles, pero ha garantizado que el impacto sobre los comercios será, de momento, mínimo, por mucho que la población confinada solo pueda abandonar su domicilio bajo «circunstancias excepcionales».

Según los datos de este sábado, el total de positivos por coronavirus registrados en las últimas 24 horas en el país sumaron 13.152. Y desde el inicio de la pandemia, se han registrado 11.687 muertes por covid-19.

Según el plan del Gobierno Austriaco, presentado por primera vez en septiembre, el confinamiento para las personas no vacunadas se impondría cuando estuvieran ocupadas 600 camas de cuidados intensivos. Aunque actualmente la ocupación es de 433 plazas. El Gobierno ha dado este paso para evitar un estrés excesivo en las clínicas, debido al alto número de infecciones diarias.

«Este paso no fue fácil de dar, pero es necesario», dijo el canciller, que destacó el riesgo que tienen las personas no vacunadas de contraer la enfermedad. En este sentido, hizo un llamado para aumentar la tasa de vacunación, que calificó de «vergonzosamente baja».