El partido más duro de su vida

Earvin «Magic» Johnson nació el 14 de agosto de 1959 en Lansing, Míchigan. Luego de ganar el Campeonato de la División I de Baloncesto Masculino de la NCAA en 1979, fue reclutado como el número uno en el draft por los Lakers, equipo con el que logró 5 títulos de NBA en nueve finales jugadas. En tres ocasiones fue elegido el MVP como el mejor jugador de la temporada, y en nueve ocasiones fue escogido en el mejor quinteto de la liga.

Todo esto cambió cuando el 24 de octubre de 1991 los médicos del club lo hicieron devolverse de inmediato de la pretemporada y darle la noticia, dio positivo para VIH. En ese instante, sintió cerca la muerte y se dio cuenta  de que a pesar  de la fama, el éxito y los lujos, somos simples mortales. Fue lo que cambió la vida de Magic.

Se dio cuenta de su mala cabeza en el pasado, donde la promiscuidad e infidelidad a su esposa Cookie lo llevaron a esta dura consecuencia. Afrontó todo con rigor, desde el cómo le decía a su esposa de sus constantes infidelidades a luchar contra una sociedad llena de prejuicios.

Estrellas y rivales de Magic, como Michael Jordan y Larry Bird, confesaron que esta noticia era como si un hermano suyo se hubiese muerto aun estando Johnson vivo. Esto porque la situación del VIH en Estados Unidos era muy compleja.

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Al ser Magic Johnson la primera gran estrella en haber contraído el virus, se convirtió en símbolo haciendo entender al mundo que, si un deportista de tan alto nivel la tenía, cualquiera lo podía contraer. Fue en aquel entonces donde encontró el apoyo de muchos, pero el desprecio de otros.

Sin importarle lo que pensaran de él, se adjudicó como portavoz de aquellos que no tenían voz y solo encontraban el rechazo y asco del resto. También empezó una recaudación de fondos para ayudar a la investigación del VIH y del SIDA. Comenzaría a hacer apariciones públicas para hablar ante jóvenes de todo el mundo sobre el virus.

Johnson afirmaba que se sentía un bicho raro, siendo esto injusto, porque todos eran personas normales. Él buscaba hacer entender a la gente que no eran seres extraños. Además, se enfocaba en los niños que nada de culpa tenían y mediante el embarazo de un portador de VIH, se contagiaban.

Su carrera como basquetbolista había acabado el día que le dieron esta terrible noticia, pues el temor y la desconfianza hacía que todos quienes estaban a su lado, se alejaran. Sin embargo, el entrenador, con quien tocó el cielo con las manos con los Lakers, Pat Riley, en 1992 le dijo: “Entrenemos una vez más”. Este entrenamiento impactó al mundo del baloncesto, pues logró demostrar que no importa que sea seropositivo del VIH, puede desempeñar la magia dentro del rectangular campo de baloncesto.


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Fue por esto, que Magic Johnson fue escogido para jugar el All Star de 1992. Algo impresionante, pues con el apoyo de todos los compañeros, lograrían darles un batacazo a los prejuicios y demostrar que son personas normales. Es así como uno de los mejores jugadores de la historia del baloncesto volvería a las canchas donde consiguió todo y no se lo dejó quitar por este maldito virus. Magic Johnson dijo: “Volví a nacer”

Volvería a competir en la NBA para la temporada 92-93, pero sabía que algo había cambiado. Esto cuando un día, en un partido se cortó y vio como todo mundo se alertó y lo señalaban. En  ese momento se dio cuenta que todavía le faltaba mucho por cambiar a la sociedad y ello no lo lograría dentro de la cancha. Motivo por el que se retiraría como leyenda del baloncesto y era consciente que tendría otra tarea más humana.

Dejaría que su cuerpo sirviera de experimento para unos medicamentos,demostrando que podía tener una vida normal y que el hecho de ser portador no era símbolo de muerte,  por el contrario, evidenció tener más vitalidad que nunca.

Hoy en día es un empresario exitoso donde su fortuna ronda los mil millones de dólares. Quién lo iba a creer, un bicho raro al que solo le quedaba morir lentamente, se convirtió  en todo un héroe y leyenda.