Hombres, los odio Pt. 3: los de siempre

Pensaba hacer un gran comeback y que este artículo fuera el remate de la serie. Como siempre que planeo algo, mi cerebro me dijo “no, cielo”, y todo se redujo a un viaje al centro, una larga caminata, un cigarrillo y volver a casa sin artículo.

Pensé mil ideas, escenarios, me enfurecí con los hombres de mi vida. Mis ex, mis “pudo ser, pero…”, amigos, conocidos…nada. Mis niveles de estrógeno no me permiten odiar con propiedad.

Sin embargo, no quería fallarles, por lo que este bello análisis fue escrito desde mi lugar seguro: el baño.

Aquí vamos, marica, pero, antes que nada, una advertencia.

¿Varón? ¿No podés reírte de lo que sigue?

Cerrá la página, Raúl. Gracias, cielo.

Varón “Si te hubiera conocido así no te hubiese ni mirado”

Escuché esta aseveración interminables veces, porque siempre soy una nostálgica de mis estilos pasados y nunca supe estar sola, incluso si eso implicaba salir con un varón con calzoncillos agujereados y complejo de modelo Calvin Klein.

La última vez que escuché esta frase, fue de boca de un treintañero venido a menos con un mullet masticado. Al momento de los hechos, yo llevaba un corte como el suyo, pero cortado con una tijera para pelo y no con la de las uñas de los pies.

Le hablaba con nostalgia de mis rizos dorados. En lo que le enseñaba mis fotos viejas, lo dijo.

“Si tuvieras el pelo así yo no te hubiese dado bola”.

Claro, invierto en bitcoins en mi estilista para que un aborto de mandril como vos se regocije estéticamente. Es tan de varón machista jugar a ser juez de la moda.

¿Cuántas veces oímos a masculinos quejarse de que deberíamos dejarnos crecer el pelo o tintarlo como tal modelo o influencer con la que fantasean de puro morbo?

Papi, el corte y el tinte los llevo yo. Usted se calla, acompaña y se pone calzoncillos limpios, que usarlos del revés no los des-ensucia.

Varón “A ver, bésense”

Mis compatriotas LGBTIQ+ podrán dar fe de este. Nada peor que estar con tu pareja en el antro o en una fiesta y que un primate con camisa floreada se acerque a tratar de fertilizarte.

Al explicarle al simio que no es posible ceder ante su propuesta indecente, simplemente porque no te gustan los varones, el occiso reaccionará de una de las siguientes formas:

a)            Les va a pedir que se besen

b)           Solicitará que se besen

c)            Todas las anteriores

d)           C es correcta

También lee : Hombres, los odio (Pt.1)

Otro ejemplo de la evolución trunca.

Varón “Aborteras, asesinas, feminazis”

Mis favoritos. Los vimos en incontables ocasiones en marchas “a favor de la vida”, gritando que las mujeres que exigen la interrupción voluntaria del embarazo son “aborteras”, “asesinas”, “delincuentes” e interminables epítetos despectivos.

Asimismo, podemos escucharlos llamarnos “feminazis” cuando algo se sale del esquema que les inculcó papá mirando televisión con la mano dentro del calzoncillo.

Si en esas marchas arrojamos una cuota alimentaria, dispersamos  el área de hombres en cinco minutos. Asimismo, si hacemos un chequeo de antecedentes, seguro conseguimos muchas restricciones de acercamiento.

Varón que te labura en días hábiles (y con protocolo)

En esta sección abordamos al mandril que te tiene en stand by en un determinado tiempo, mientras evalúa el futuro de una relación en curso o un vínculo que lo divierte más que una.

Sin embargo, el simio no es capaz de hacer uso de su responsabilidad afectiva para sentarse a hablar de lo que le está pasando, claramente para que no se le caiga el número de chiquitas a su disposición.

El varón que te labura con protocolo cree que es muy cool, pero en realidad es un narcisista. Marica, las cosas se charlan. Usted no es un semental, usted es un idiota.

Varón, sacá tu cabeza de tu ombligo, que ser un fuckboy va más allá de ser deseable físicamente.

El varón “me aprieta”

Este simio se niega fervientemente a utilizar métodos de barrera-condones, en criollo. Que le aprieta mucho, que le da  alergia, que le baja la erección, que “lo hacemos y termino fuera”.

Convenientemente estos seres son los mismos que luego se pronuncian a favor de la vida, pero por detrás te van a arrojar misoprostol con resorteras por todos los orificios de entrada que les sean accesibles. 

Y no es solo eso, hablemos de ITS. Si lo hace así con vos, lo hace con todas. Tener un encuentro íntimo con este varón es equivalente a lamer el suelo del baño de un McDonald’s en una ciudad capital.

Varón, no tengo que decirte nada. La evolución y las infecciones de transmisión sexual harán lo suyo.

Pd.: ya sabemos que no te aprieta, que existen materiales alternativos al látex, y que sos un cerdo machista.

Varón “Pusiste un límite, sos muy tóxica”

A este varón lo quiero ver arder en el averno, junto con Vladimir Putin y toda la Iglesia católica. 

Al mandril de esta sección se le manifiesta una dolencia, se pone un límite o critica algo, automáticamente va a ver ese freno a su atropello como una coartación de su libertad.

Como los supremacistas blancos, pero sin color político. Este insoportable se va a instalar en tu casa toda la semana y te va a asfixiar non-stop, disfrazándola de amor.

Cuando te manifiestes en contra de alguna de sus políticas autoritarias, vas a ser la mala, “la tóxica”, “la loca”.

Finalizo esta tercera parte con un consejo vital: ¿Querés herir a un varón espalda-peluda-me-aprieta-el-condón? Márcale lo que hace mal. Nada hiere más a ese simio que saberse mortal.

Gracias por venir a mi TEDXTalk. No prometo una cuarta parte…eso depende de vos.