Hombres, los odio (Pt. 4): causalidad

¿Me extrañaron? Estoy de vuelta y con el odio que me caracteriza.

Dato de color: después de mucho pensarlo, me decidí por comprar “Hombres, los odio” de Pauline Harmange, que debería llegar en dos semanas y cuyo título inspiró esta seguidilla de artículos venenosos.

Siendo breve, Harmange propone la misandria como un fenómeno social justificado, coherente y quizás el ejemplo más acertado de causalidad en la historia humana.

A lo largo de las décadas, los movimientos feministas se vieron obligados a aclarar que no odiaban a los hombres, que el varón era bienvenido a sumarse desde una posición antipatriarcal.

La cuestión es que sí los odiamos, al menos a un largo grupo de ellos-que he tratado de retratar con fidelidad en este hilo gráfico.

En los últimos meses, la palabra feminazi se incorporó a mi vocabulario sin la connotación negativa que le diera una vez el calvo cínico de Rush Limbaugh al aire en los años ’70.

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Sí soy una fundamentalista del feminismo y sí quiero ver al varón cis privilegiado y sexista arder en una hoguera. Sí abogo por un mundo en que los hijos del poder que se llevaron a miles de chicas en mi país sean al fin juzgados, sí quiero estar ahí cuando el patriarcado caiga a fuerza de pulmón.

Ahora que descargué a mi Mariana sindicalista, volvamos a lo que nos convoca, hombres que odio.

Falso Sr. Darcy

Un cerdo sexista de libro, va a criticar a las mujeres que llevan una vida sexual con libertad, no sale con gordas y una chica que cambia su aspecto de forma negativa a sus estándares “se descuidó”.

Este idiota de manual te va a seducir con todo tipo de mentiras sobre su vida sentimental y sexual. Él no se acuesta con cualquiera, no “intima” con alguien que acaba de conocer, la mujer que lo lleve a la cama tiene que tener ese “nosequé”.

Acto seguido te invita a dormir a su casa y promete no tocarte ni con el pétalo de una rosa, porque él no es de esos atrevidos, es distinto.

Spoiler:

  1. No se acuesta con cualquiera porque tiene las habilidades sociales de una zanahoria con las mujeres, si pudiera se las echaría a todas.
  2. El sexo más aburrido de tu vida, seguro.
  3. No es distinto del resto de los idiotas que, por lo menos, no te esconden que son monos con zapatos buscando copular.

Estos son los más peligrosos, porque te invitan unos tragos y cuando entraste en confianza te cuenta cosas oscuras y juega la carta del hombre herido por un pasado duro. Después seguro te ghostea o, si la relación prospera, descubrirás que es un potencial asesino en serie.

Si un falso Sr. Darcy te escribe, entenderás que grita femicidio por todos lados.  

“El cigarrillo/alcohol te quita feminidad”

Como fumadora hace seis años, he escuchado esta mil veces, y ya la incorporé como una red flag determinante.

Este varón no es capaz de cambiarse los calzoncillos que viene usando hace días cuando sabe que va a tener un encuentro sexual, pero para él, “La mujer debe oler a perfume, no a tabaco ni a cerveza”. Eso le quita feminidad, las damas no beben, fumar es cosa de una cualquiera, y a él, muy como al Sr. Darcy, no le gusta “cualquiera”.  

Hermano, si vos no sos capaz de darte una ducha cuando sabés que voy a tu casa, no me jodas a mí con el perfume, que tu ser-y tu ropa interior-no huelen exactamente a Hugo Boss.

Resulta que yo tengo que recibirte tarde de noche apestando a cerveza y cigarrillos baratos sin que te cepilles los dientes y yo no puedo alcoholizarme en paz.

Este tipo de varón es muy del cuarentón rancio con ínfulas de caballero, que es todo menos eso: un adulto venido a menos, detonado y con mal aliento.  

Todo muy rico, pero…

Este varón se acaba de pelear con su pareja hace dos semanas, pero no te lo va a decir hasta que estés frente a él. Dejó a su ex porque “ya no había amor” o porque ella era el demonio en la tierra, y él un pobre desangelado que hizo todo lo que pudo para no perderla, más no lo quedó opción.

En realidad, seguro la engañó con su mejor amiga, prima o amiga propia, pero nunca te lo va a reconocer, porque el varón es negador como una madre culpógena. Miente de una forma que llega a ser psicótica, inimputable.

Si terminan su cita o encuentro con resultados sexuales, lo más probable es que a los dos días te escriba diciendo que se va a dar otra oportunidad con su ex–demonio–en-la-tierra. Te deja en offside y lo sabe, pero no le importa.

Patético ejemplo del uso de la desgracia para llevarse a alguien a la cama.

El músico

Venimos formateados con el chip de la estupidez desde pequeños. Si te criaste con Disney Channel, Jonas Brothers y demás, podés darme la derecha en esto.

Cuando pensamos en este tipo de varón, ¿Acude alguien a tu mente? No, no hablo de Alex Turner, menos de Julian Casablancas. Me refiero a ese músico de tu ciudad medianamente conocido, con una banda mediocre que toca bien rock o un indie cuestionable.

Esto llevándolo a un plano que trascienda fronteras. Aquí tenemos un arquetipo de este gorila en Converse llamado el Spinetteano.

Luis Alberto Spinetta fue un artista de culto argentino, un genio de la lírica musicalizada, un distinto, salve. El Spinetteano, por otro lado, es un wannabe de baja categoría, que escribe imitando pobremente a Spinetta y te vende esa imagen zen que destila aroma a marihuana y desodorante barato.  

Ahora, tanto el spinetteano como el músico indie son, abajo del escenario, posesivos, sexistas y desagradables, que se sienten intocable por vender 30 entradas para su show en un bar de mala muerte.

Entiendo que suspiremos por el aura de misterio que destila este primate-soy víctima de primera mano del Spinetteano-pero a la larga te convenía salir con el contador.

Tip para el varón músico: para jugar la carta de la celebridad fuckboy, primero tenés que ser celebridad. No sos Keith Richards, no me asombran tus videítos en Instagram tocando Cementerio Club.

Varón “Es la primera vez que me pasa”

Me voy con este. O no…

El onvre de esta parada-irónicamente-no puede generar o sostener una erección. Herido en su orgullo machista, que no acepta que su cuerpo tiene sus propios tiempos, procesos y estadíos, buscará justificarse hasta el cansancio y va a emplear la bella frase que todas hemos oído alguna vez: “Nunca me pasó esto, es la primera vez”.

Alberto, tenés 45 años, ¿Vos pensás que en serio te voy a creer que es la primera vez que te falla? No me mienta señor, tómese un clonazepam y vaya a dormir, deje de hacer papelones. Aplica para varones de cualquier edad.

Normalicemos los penes flácidos y las erecciones deficientes, dejemos de exigirle al cuerpo más de lo que puede dar, no sos más ni menos hombre por eso, Julián, la revista Hombre que tenés en el baño te mintió, más que vos a tu ex.

“Los que lo conocemos sabemos cómo es”

Aplica a los monos que defienden a sus amigos implicados en situaciones de abuso sexual/acoso, porque “los que lo conocemos sabemos cómo es”.

Van a descalificar a la víctima hasta las últimas consecuencias, sin importar adónde deban llegar o qué tengan que hacer, porque son una manada, y en la manada los primates se cuidan entre ellos.

Los amigos de Alejandro Puccio lo defendieron porque “lo conocían y sabían quién era”, hasta que se dieron cuenta de que sí estaba involucrado en los secuestros extorsivos seguidos de homicidio de tres personas y la retención contra su voluntad de una mujer.

El ginecólogo, chamán de la fertilidad y ecógrafo caminante

A este varón lo quiero seis metros bajo tierra, vivo si es posible.

Como persona con la capacidad de gestar (previo a mi esterilización), siempre llevé un conteo de mis días fértiles y ciclo en general.

Te sorprenderá saber, si sos varón y estás leyendo esto, que la mayoría de las personas con capacidad de gestar llevamos estas cuentas. A veces de forma manual, otra en aplicaciones para celulares.

Es por esto que cuando hay un embarazo no buscado, en una relación casual, llevamos los registros y sabemos de quién es. No sorteamos un nombre al azar para encajarle la media potestad de lo que está creciendo dentro nuestro.

Sin embargo, cuando esto sucede, nunca falta el amigo del progenitor involuntario con pene que tiene un máster en fertilidad, ciclo menstrual y, además, ¡Es ecógrafo caminante y secuenciador de ADN!  

El mandril en cuestión tiene un supuesto registro exhaustivo de con quién durmió la embarazada, en qué fechas y sabe que no es hijo de su amigo, porque él lo sabe y porque la que lleva el embarazo es una “cualquiera” seguro. ¿Fuentes? Arial 12, gracias.

Llevo el conteo de mis días de fertilidad minuciosamente para que venga un engendro con gorra que cree que la sangre menstrual es “sangre podrida” a decirme quién es el padre de mi hijo.

Menos gimnasio y más colegio secundario.

Otro ejemplo del negador inimputable y, peor que eso, chismoso e ignorante.  

Pauline Harmange tiene razón, Lorena Bobbitt hizo bien y Valerie Solanas debería tener un busto en cada plaza del mundo. No intenten convencerme de lo contrario.