Joel Huachorunto y su apoyo a las banderitas blancas de Lima

En situaciones tan extremas, encontrar almas caritativas es muy importante y un símbolo de inspiración para los demás. Han pasado más de 200 días del estado de emergencia, y los vecinos de Valle Jicamarca Anexo 52, en Huarochirí, aún esperan ayuda del Gobierno. Sin embargo, hay personas que no los defraudan. Joel Huachorunto Condori es uno de ellos. 

Joel es voluntario de la asociación Soy Autista y qué?, la cual ha brindado ayuda a los más necesitados durante la pandemia. Los viernes, desde que empezó la cuarentena, sus miembros realizan un trabajo social sorprendente en puntos como Pamplona, Collique, San Juan de Lurigancho y sobretodo en Jicamarca.  Ellos van a donde encuentran alguna bandera blanca. “Hay casos que el gobierno ni siquiera conoce”, señala.

A los 18 años llegó a Lima desde su Chanchamayo buscando una nueva oportunidad de vida. Trabajó en diferentes rubros, como la mayoría de migrantes, y tuvo un fallido intento de ingresar a la Escuela Militar de Chorrillos. Emprendió el negocio de venta de cuadros y pinturas de lienzo. De esta manera, conoció en el 2013 a Milagros Huamán, directora de la asociación Soy Autista y qué?, quien le hizo enfocar el sentimiento de contribuir con la sociedad y ayudar a quienes más lo necesitan en estos momentos difíciles. 

El líder de los voluntarios de Soy autista y qué? no conocía toda la zona de Jicamarca, pero junto a la asociación decidieron entregar víveres y alimentos a familias más vulnerables durante la pandemia. Desde el inicio de la cuarentena, Joel se ha encargado de comprar los víveres, seleccionar los alimentos básicos por kilo y reportar las bolsas de víveres que son entregadas a la población de Jicamarca. Alimentos que pueden nutrir a más de 250 familias. 

Han transcurrido casi siete meses, en los cuales ha subido hasta lo más alto del cerro para brindar ayuda a las personas más necesitadas de esta zona tan golpeada de Lima. Recio a todo pul­món, recorre el lugar semana tras semana repar­tiendo víveres y mascarillas a los vecinos de Jicamarca. Algunas veces hasta altas horas de la noche . Joel, a sus 41 años, no descan­sa y sus acciones inspiran para seguir fomentando la solidaridad. “Durante la pandemia hemos visto diferentes realidades. Por ello buscamos la manera de ayudar a la gente que más lo necesita en Lima”. 

Hacer voluntariado es una acción admirable, pero seguir llevando ayuda social durante una pandemia que ha traído miles de muertes lo es todavía más.  Joel Huachorunto es el hombre que semana a semana recorre uno de los lugares más inaccesibles y olvidados de Lima rural: la localidad de Jicamarca en el distrito de San Antonio de Huarochirí. La falta de apoyo del Estado, a esta zona, lo incentiva a ayudar a quienes son ignorados. Gracias a su loable acción, los pobladores lo han bautizado como el Ángel de Jicamarca. 

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