La nueva realidad digital que produjo la COVID-19

La COVID-19 logró el pequeño impulso que le faltaba a la digitalización para hacerse parte total de nuestra cotidianidad, le dio a la tecnología la ayuda que necesitaba para poder adaptarse en nuestra vida, y reveló la importancia de algunas tecnologías que ya existían.

El aislamiento que sufrimos en el transcurso de la pandemia, provocó que la digitalización tocara nuestra puerta para brindarnos un sinfín de posibilidades, con las cuales podríamos mantenernos en contacto con nuestros seres queridos, trabajar y hasta realizar las compras. Pero, ¿qué tanto afectó esto a nuestra relación con la tecnología? ¿Llegó acaso este impulso tecnológico para quedarse?

Estudiar y trabajar se volvió un trayecto plenamente virtual. En el cual tanto escuelas, universidades, como empresas de distintas índoles se tuvieron que adaptar a esta modalidad. Esta adaptación fue sumamente exitosa, tanto que el teletrabajo tiene pensado quedarse más allá de la COVID-19.  Los costos de las empresas al trabajar de forma online se abarataron, aumentó la productividad y se aprovecharon más los recursos humanos.

Las tiendas de ropa, de comida y todas aquellos que tienen locales físicos, tuvieron una pérdida enorme en sus ventas a raíz del aislamiento social. Por esto, tuvieron que consolidarse con estas nuevas circunstancias, y no demoraron en transformar sus comercios, en negocios online. La tecnología jugó un papel fundamental para mantener la economía y forzó a las empresas a subsistir de forma digital. Esta nueva forma de intercambio online, también llegó para quedarse, volviéndose un pilar fundamental para llevar a flote cualquier tipo de negocio.

También lee : Receta para un Clima Sano: evitar la catástrofe sanitaria

La COVID-19 transformó hasta las tareas más simples en tecnología. Pagar la luz, el agua o el internet pasó también a ser algo virtual. Nuestro celular se volvió una herramienta con la cual es posible realizar pagos de servicios, pagar multas y hasta es posible entrar a nuestra cuenta bancaria.

El distanciamiento social provocó que se tuviera que encontrar la forma de reemplazar el contacto humano, pero al mismo tiempo seguir brindando atención médica y servicios, por esto es que la enfermedad es también síntoma de innovación. La robótica se ha vuelto un gran aliado para batallar esta enfermedad, en algunas partes del mundo, el virus, alentó a la creación de robots. En Munich (Alemania) existe un robot llamado “Franzi” que cumple la función de limpiar y de pedirle a las personas que mantengan distancia. En el hotel “Sky” de Sudáfrica existen androides recepcionistas que evitan el contacto humano con posibles casos del virus, entre otros.

La telemedicina surgió también a raíz del aislamiento. Con el objetivo de reducir el contacto humano con el personal médico, se implementó el uso de información electrónica y consultas médicas en vivo a través de videollamadas.

Durante estos dos años de pandemia, pudimos ensamblar a nuestra conveniencia las herramientas tecnológicas a nuestro alcance, adaptándonos así a este nuevo contexto global. La ciencia y la tecnología fueron un gran apoyo para poder continuar con nuestras vidas. Pero, muchos de estos cambios tan solo fueron el principio de muchos y la COVID-19 solo fue el primer impulso creativo para abastecer esta nueva realidad virtual.