La pandemia y su efecto negativo en las relaciones sexuales

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La llegada de la pandemia cambió numerosos aspectos de la vida cotidiana. Las restricciones sanitarias hicieron que nuestro día a día variara radicalmente, y las relaciones entre parejas no se salvaron de esta revuelta.

Es verdad que mediante la cuarentena muchas parejas pudieron conocerse más a fondo, compartir actividades nuevas que quizás anteriormente no pudieron desarrollar por falta de tiempo u otras adversidades.

La covid-19 trajo consigo el desempleo y la inestabilidad emocional en gran parte de la población. Según expertos, este tipo de problemas hacen que el deseo sexual disminuya poco a poco.

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“La depresión y la ansiedad tienen un efecto negativo en la libido. Algunas personas también están sin empleo y el desempleo puede afectar el deseo sexual”, explicó Jen Gunter, ginecóloga y obstetra en San Francisco, EE. UU, en un análisis sobre la intimidad en pandemia publicado en el New York Times.

Al inicio del confinamiento, todo era nuevo, la vida y las horas en pareja se acrecentaron y, se supone, que también las relaciones sexuales, la frecuencia y la intensidad de las mismas.

«Inicialmente, la pandemia dio a la gente la oportunidad de volver a conectar de una manera que quizás antes sólo podían hacer en vacaciones», afirma la terapeuta sexual estadounidense, Emily Jamea.

Pero lastimosamente sabemos que lo rutinario no siempre es positivo, y es peor aún si se trata de relaciones amorosas. Pasar mucho tiempo encerrados, realizando las mismas actividades una y otra vez, puede hacer posible que se desgaste el deseo y la paciencia entre dos personas.

Sumando a lo anterior la incertidumbre, ansiedad y el temor tras la crisis mundial provocada por la covid-19.

Todo esto produjo cambios negativos en las relaciones íntimas y en la vida en pareja en sí. Lo triste es que existe la probabilidad de que en algunas parejas estos cambios lleven inclusive, a la ruptura.

Existen formas de lograr mejoras y así salvar la conexión en las relaciones sexuales: «Probar nuevas posturas, poner en práctica las fantasías, practicar juegos sexuales y dar masajes», son algunas de las actividades que ayudarían según estudios realizados en el Instituto Kinsey de la Universidad de Indiana.

Es necesario  recordar que el diálogo es algo sumamente necesario en lo social, y aún más en una relación entre dos personas. Mediante ella podemos llegar a la raíz de los problemas y así buscar soluciones sin dejar que el tiempo pase y juegue en contra.