La persona detrás de la medalla plateada

En Yumbo, un 27 de marzo -hace 26 años -nació Luis Javier Mosquera, un campeón quien supo que el medio que lo alejaría del hambre sería el deporte. Sació tanto su apetito que decidió devorarse al mundo entero convirtiéndose en un verdadero triunfador.

Creció junto con sus cinco hermanos, siendo los dos mayores, José y Jhon Jairo (mejor conocido como Gago, ganador del Desafío 2017) quienes lo indujeron al levantamiento de pesas, pues a Luis Javier le gustaba acompañarlos al gimnasio. Los catalogó como sus padres en las pesas. 

Pero, Luis Javier, probó las mieles de la desunión en una familia, ya que, con tan solo 10 años, sus padres se separaron. A su vez, su padre, José Mosquera, tuvo que ser el jefe del hogar, ya que Darly, su madre, los abandonó. El mismo José era consciente que lo que ganaba no les alcanzaba para el subsistir diario, y, sin importar los esfuerzos que hacía, había días que se tenían que ir a la cama con el estómago vacío. 

Situación que hizo que sus hijos salieran en forma de apoyo para el hogar. Luis Javier no iba a ser menos, por lo que empezaría a peluquear, siendo en algún momento su profesión. Hoy en día es su hobbie, pues afirma que, aunque sea un campeón no lo dejará de hacer. Sus amigos, compañeros de la selección, esposa e incluso, él mismo, son sus clientes fieles.

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Tuvo muy en claro que el deporte era el camino del éxito por su potencial. Sin embargo, el apoyo siempre faltó, haciéndolo ver el retiro como una real opción. Solo hasta que fue campeón mundial juvenil, vendría el apoyo de “Coldeportes” y allí su vida empezó a cambiar. 

El golpe más duro en su vida no fue ni una lesión ni la pérdida de una competencia, fue la muerte de su papá. Mosquera se encontraba en una concentración, de la cual le tocó salir corriendo debido a que su padre agonizaba. No alcanzó a llegar para despedirse. Ahí vendría la promesa que lo tiene en la cúspide de la halterofilia, ya que le prometió a su padre que ganaría una medalla olímpica por él. Sin duda, lo cumplió y con creces.

Vendría Río y con tan solo 21 años, enmarcó una destacada actuación quedando a un solo puesto del podio. Lo que Luis Javier no supo era que el nacido en Kirguistán, Izzat Artykov, quien ganó el bronce, quedó descalificado por dopaje, quitándosele la distinción y otorgándosela a Luis Javier Mosquera. Medalla que le llegó en el 2019.

Imagen de archivo: Semana.com

No obstante, Luis Javier no sintió ese triunfo como suyo, pues no pudo disfrutar las mieles de estar parado en el podio recibiendo su medalla, sino que se le fue entregada por correo. Motivo por el cual, Mosquera se propuso superar lo logrado en Río 2016. Sueño que se pondría en jaque por los dopajes de Sinisterra, Solís y Segura, en la cual estuvieron a punto de ser castigados con la descalificación de toda la delegación colombiana en levantamiento de pesas.

Por suerte, a pocos meses del inicio de las justas más importantes del deporte, se otorgó la posibilidad de solo llevar tres participantes. Luis Javier fue escogido uno de ellos. El motivo de su elección la revalidó en la mañana del domingo 25 de julio, cuando hizo vibrar a todo un país desde tan temprano.

Mosquera iniciaría la competencia como el segundo favorito, según las marcas que habían alzado. El chino Lijun Chen, partió como máximo favorito. Situación que fue muy cambiante, pues tras la modalidad del arranque, el colombiano alzó 151 kg, superando por seis kilos a la marca del chino, haciéndonos ilusionar con una posible medalla de oro.

Llegaría el envión y la esperanza era latente. Ambos en su primer intento alzaron 175 kg, lo que prácticamente aseguraba la medalla de plata. Lo que estaba en disputa era el oro. El colombiano supo de su ventaja, por lo que fue mesurado en su segundo intento, decantándose por los 180 kg. Con lo que no contó, el nacido en Jumbo, sería que fallaría, poniendo la situación muy tensa, pues el Lijun Chen pedió 185 kg, 10 más que en su primer intento. 

Vendría el tercer y último intento, y con un suspenso tremendo por la demora del encargado de emitir el sonido con que autorizaba la bajada de las pesas, dio el movimiento como nulo. Sin embargo, la dirección técnica acudió al recurso de revisión, aceptando el error por parte del staff y concediendo la ejecución como válida provocando la euforia de Mosquera y su personal técnico.

Era un paso gigante para el oro, ya que Lijun Chen estaba obligado a levantar 187 kg, pero eso no sería una ejecución inalcanzable para el chino, pues tiempo atrás los había levantado. La atención estaba allí, en los brazos del chino estaba la medalla de oro o de plata para Mosquera. Fue allí donde el chino sacó a flote su rol de favorito y con mucha técnica y fuerza, los alzó, siendo suficiente para colgarse la presea dorada. 

Tokio 2020: Luis Mosquera, historia del pesista colombiano
Imagen de archivo: radionacional.co

Pero no se puede afirmar que Mosquera perdió la de oro, sino que ganó la de plata. Un hombre que por fin logró el sueño de subirse a un cajón del podio, quien le tocó sufrir como muchos en este país donde las oportunidades son escasas y selectivas; ese hombre que se convirtió en el séptimo colombiano en ganar dos medallas olímpicas, ese hombre llamado Luis Javier Mosquera, a quien el país le debe agradecer toda su entrega y sacrificio por representarnos de la mejor manera.