La salvación de las academias de fútbol a la pandemia

“Así como no olvidaré el día que nos cerraron las canchas, tampoco lo haré el día que volví a ver a mis pupilos” fueron las palabras de Ángel Grimaldo, entrenador y presidente de la escuela Grimaldos Boca ubicado en el municipio de Piedecuesta. Además, señala todo lo que tuvieron que pasar para que hoy en día, cerca de 200 niños tengan la escuela funcionando para su recreación y entretenimiento.

A todo cimiento que no estuviese firme, la pandemia llegaría para derrocarlo. El fútbol base ha sido uno de esos procesos que en nuestro país siguen a medias, en cuanto a infraestructura y proyectos. Ante la llegada del confinamiento el factor económico fue el más golpeado en las escuelas de formación privada, ya que sus ingresos y sostenibilidad estaban a cargo de la mensualidad de sus deportistas y sin la presencia de estos, el sustento queda a cargo de una palabra muy sonada durante la pandemia: reinvención.

Reinvención que Ángel Grimaldos tuvo que articular y hacer propio para salvar la escuela. Grimaldos afirma que para sobrevivir a esta época todos necesitaban de todos, sosteniendo que sin el respaldo de la Alcaldía en cabeza de Mario José Carvajal y el Inderpiedecuesta dirigido por Édgar Bohórquez, no sabría en dónde estaría la escuela hoy en día.

También señala que el Comité Municipal de Fútbol no los abandonó y, por el contrario, dirigieron la campaña de donación llamada la ‘Futboltón’ en Piedecuesta.

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 Mónica Ramírez, directora del Comité comentó al respecto: “Se solicitó a los padres de familia de los deportistas para que se vinculara con ayudas alimenticias y económicas.  El centro de acopio fue en la Cancha Municipal.  Se hizo publicidad a través de las redes sociales y recibimos colaboración de parte de muchas personas. Se entregaron a 100 entrenadores incluidos algunos árbitros de Piedecuesta las generosidades recibidas”.

Es así como los 39 clubes deportivos siendo 16 afiliados al Comité que cuentan con categorías desde los seis años hasta los 20; solventaron la situación del cierre debido al confinamiento por la Covid-19. Por lo tanto, fueron casi 2.500 niños y jóvenes quienes vieron el cómo sus clubes sobrevivieron a la pandemia.  

Los mismos que añoraban salir e ir a practicar y la pandemia se los impedía. Tristeza, aburrimiento hasta estrés; son los sentimientos en los que coinciden los futbolistas pertenecientes a esta escuela de formación durante la pandemia provocada por el encierro. Hasta para los padres era complicado pues la nueva cancha de fútbol era la sala de la casa, sitio apto solo para daños.