Las estrellas escondidas

Ser una estrella es una alusión a la luz, al esplendor y a lo inalcanzable, por ello, el paseo de las estrellas es un tributo a las celebridades del mundo del entretenimiento. Sin embargo, las estrellas también están cuando la luz del día no nos deja verlas. Hoy hablamos de las estrellas del colectivo trans.

La identidad nunca se redujo a los genitales ni a lo que dice la  ula de identidad. Nadie puede diagnosticar o predecir la identidad, más allá de lo que dicta la biología que determina meramente nuestro rol en la cadena reproductivasi es que en algún momento decidimos ejercerlo. Más allá del debate de si se trata de un fenómeno causado por los genes, la psicología o la cultura, las personas transgénero han convivido con los grupos heteronormativos, quietas y en silencio, siempre ahí.

A lo largo de la historia y en todo el mundo han sido aceptadas o perseguidas dependiendo del momento y lugar. La pluralidad de identidades sexuales y la multiplicidad de géneros no son algo reciente, ni mucho menos algo posmoderno.

La celebración de la visibilidad trans comenzó el 31 de marzo de 2009. La activista trans británica Rachel Crandall inició esta conmemoración en respuesta a la falta de reconocimiento de la comunidad trans dentro del colectivo LGBTIQ+ y contó con el apoyo del Trans Student Educational Resources. Crandall es considerada hoy pionera de la lucha por la visibilización trans.

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Sin embargo, en 1998 se inició la conmemoración del Día Internacional de la Memoria Trans, evento que solo honraba a las personas trans fallecidas. Un año más tarde, Monica Helms, activista trans y veterana de la marina estadounidense, creó la bandera del orgullo y fue mostrada por primera vez en una marcha del orgullo en Phoenix, Arizona, Estados Unidos en 2000.

La bandera representa a la cominidad trans y consta de cinco franjas horizontales, dos de color azul cielo, dos de color rosa pastel y una blanca en el centro.

“Las rayas en la parte superior e inferior son de color azul, el color que tradicionalmente se utiliza para los chicos. Las rayas que están al lado son de color rosa, el color tradicional para las niñas. La raya en el medio es de color blanca¿o, para aquellas personas que nacieron intersexuales, que están en transición o consideran que tiene un género neutro o indefinido”.

Monica Helms

                                                                                               

Con Rachel Crandall, el memorial comenzó a tomar relevancia, no solo en los Estados Unidos sino a nivel internacional. En 2014, la visibilidad Trans era reconocida en Europa, pero fue en 2015 cuando comenzó a tomar el mundo virtual y las plataformas de Facebook, Twitter e Instagram, las mismas que han dado espacio a personas trans para compartir sus testimonios. Un ejemplo de esto es Transfórmate.

Una campaña iniciada por los jóvenes de Manizales, Colombia, propone la educación como arma más importante para combatir la ignorancia y la transfobia. Transfórmate surgió de la necesidad de un estudiante del municipio de Manizales de dar voz a las mujeres trans que trabajaban en las inmediaciones de su universidad.

Las trabajadoras sexuales de Manizales son llamadas “Guapas” por las personas de la zona. Sin embargo, lo más triste es el origen del apodo. Les llaman “guapas” haciendo alusión a la valentía con la que encaran el trabajo sexual, sabiendo que, como mujeres trans, se encuentran expuestas a ser blanco de la policía y/o atacantes solo por el hecho de ser trans. No solo eso, son violentadas por dedicarse al trabajo sexual cuando esta es su única oportunidad laboral, al no tener oportunidad de acceder a un trabajo que no implique la prostitución.

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En la mayoría de los países de Latinoamérica, una mujer trans tiene una esperanza de vida de 35 años, menos de la mitad del promedio de vida de una persona heteronormativa en las mismas ciudades, el mismo suelo.

Vivir una vida abiertamente, mostrando la propia identidad, es algo que la mayoría de personas da por sentado, pero en el caso de las personas trans puede ser muy peligroso, ya que no toda la sociedad está informada sobre el tema y lo único que logran es violentar los derechos de las personas como nos cuenta Shaira Franco.

Shaira es activista y defensora de los derechos de las mujeres trans desde hace doce años y se identifica como mujer desde que tiene uso de memoria. Es escritora, y en su libro “Guapa” cuenta su acontecer como mujer trans. El rechazo de la familia, de la sociedad en general son leitmotiv en su obra, en la que también menciona que pasó dieciocho años sin ver a su familia, con pánico a volver a su pueblo natal una vez asumida su identidad como mujer trans.

La ignorancia de los afectos y personas cercanas, que no diferencian el travestismo de la identidad transgénero/transexual, la discriminación de los vecinos de su pueblo y el acoso son solo algunas de las torturas que la comunidad trans debe enfrentar al animarse a vivir en paz consigo mismas.

Hoy en día, Shaira es el orgullo de su familia, no solo por su trabajo literario sino por su largo historial de activismo LGBTIQ+ especialmente enfocado en las mujeres trans. En un país atravesado duramente por las desigualdades sociales y económicas, marcado por la discriminación institucional, la misoginia y el odio a las comunidades disidentes, las acciones de Shaira van ganando territorio para los niños y niñas de mañana, para que nunca deban sentir que escapar es la única forma de vivir, para que jamás sientan que ser ellxs mismxs equivale a sobrevivir.

Es verdad que la visibilidad de las personas trans debe ser algo que tiene que reconocerse todos los días del año, pero también es muy importante que ya exista un día de forma especial que le recuerde al mundo que las personas trans existen, que forman parte integral de la sociedad, que aún tienen muchos problemas y cuestiones que resolver todos formamos parte de esta maravillosa diversidad que integra la mundo.

Muchas sociedades se vanaglorian de sus parámetros de “igualdad”, reduciéndose éstos a no matar a una persona trans en la calles. La igualdad será alcanzada el día que una persona trans tenga las mismas oportunidades académicas, laborales y frente al sistema sanitario que una persona heteronormativa. Iguales vamos a ser el día que los varones dejen de ver a la mujer trans como un juguete sexual, cuando ya no haya más refugios para trans que son echados de casa por mostrarse como son, cuando los medios dejen de espectacularizar el ser transgénero, transexual o travesti. Iguales seremos cuando deje de existir un feminismo selectivo que elige no incluir a las mujeres trans en la lucha por los derechos que nos corresponden.

Iguales seremos el día que nos miremos todxs de frente, no desde arriba.

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