No Respires 2 camino al estreno: entrevista con Christian Zagía

El 13 de agosto se estrena en cines la secuela de No Respires. La película de 2016 fue dirigida por el uruguayo Federico Álvares y protagonizada por Stephen Lang como Norman Nordstrom (“el hombre ciego”). Bajo la dirección del también uruguayo Rodo Sayagues, No Respires 2 seguirá los acontecimientos posteriores al final de la primera, con “el hombre ciego” ahora oculto en una cabaña en el bosque y al cuidado de una niña.

El actor uruguayo Christian Zagía, que participó de No Respires (2016) en la piel de Raul, un hombre que compra y vende objetos robados, vuelve en esta segunda entrega de la película y nos cuenta sobre el personaje al que da vida y su experiencia como actor en el filme.

“Le tengo mucho cariño a la película y tengo, por eso, mucha curiosidad por verla.”

¿Cómo te sentís con el estreno?

Es una mezcla. Hay un poco de nostalgia porque cuando hacés una película, (incluso cuando hacés una obra de teatro), son procesos muy largos donde todo el mundo está involucrado en una tarea que es de muchísima tensión: tenemos que filmar tantas escenas en un día o tantos minutos en un día y tiene que salir. Son actividades de muchísima intensidad con un grupo humano con el que a veces te conocés y a veces no. Y siempre surgen esas cosas como desahogos o ganas de contarle al otro lo que te está pasando, se genera una suerte de familia. Parece un cliché o una cosa medio poética hablar de «la familia» pero la realidad es que a veces te ves todos los días, lejos de tu casa, o mismo cuando estás en tu casa pero estás ensayando, entonces hay un nivel de intensidad emocional muy grande, como si fuera una familia. Y la experiencia, en general, fue super linda, entonces ahora estoy con un poco de nostalgia. Es como ver esas fotos de las vacaciones, cuando eras chico. Hay un poco de eso y obviamente también hay un poco de excitación de ver la película y ver cómo quedó el trabajo de uno. Además, me gustó el trabajo que tuve que hacer en esta película, me gustaba el arco dramático del personaje, me gustó el vínculo que tuve con el director y con el productor, me gustó el vínculo con mis compañeros y compañeras. Le tengo mucho cariño a la película y tengo, por eso, mucha curiosidad por verla.

¿Qué va a pasar con Raul, tu personaje, en esta segunda entrega?

Vamos a conocer más de la historia de Raul, de cómo es y cuáles son sus inquietudes y cómo es él como persona, porque si bien podemos hacernos una imagen de cómo es Raul a partir de lo que vimos en la primera, es muy poquito, sabemos que es un tipo que se mueve en un ambiente dudoso, de dudosa moral y podemos inferir que hace cosas que no están bien, que no están reñidas por la moral o la ley, y en ésta vamos a saber qué tanto es capaz de hacer en ese sentido. Y también cómo es él en su foro íntimo, me parece que hay detalles de la película que desnudan un poco cuál es su compás moral.

¿Cómo fue la experiencia en el rodaje de No Respires 2?

Ya pasó un año del rodaje, que además fue en pandemia, lo que también hacía que las cosas fueran más complicadas. El hecho de estar en un país como Serbia, que no conocía y que no había tenido ni siquiera la ambición de visitar nunca (son esas cosas del trabajo que a veces terminás en un país donde nunca te imaginaste que ibas a estar, menos haciendo una película). Estábamos todos muy enfocados por el tema de la pandemia, por los tiempos, porque el rodaje se había suspendido y lo estábamos retomando, entonces fue como super intensa y super linda la experiencia.


El director de No Respires (2016) es Federico Álvarez. Para No Respires 2 (2021) Álvarez se quedó con su rol de productor y guionista, dejando la dirección a cargo del también guionista de ambas producciones, Rodo Sayagues

¿Cómo es tu relación con Fede Álvarez y Rodo Sayagues (productor y director)?

Con Fede somos amigos desde que nos encontramos en la puerta del liceo y hablamos de unas películas, me las prestó, fui a la casa y nunca más se las devolví hasta el día de hoy. Entonces más allá de que es el director de la película y cuando es el director trato de tener un relacionamiento más profesional, es inevitable que también es Fede, mi amigo, entonces surgen cosas que por ahí a otro director no le diría. Pero esa es la relación con Fede, que es bastante extraordinaria en ese sentido. Y a Rodo lo debo conocer desde el liceo también, porque era el hermano de uno de nuestros amigos y tenemos muy buena relación, nos llevamos muy bien.

¿Cómo fue para vos el cambio de director?

Son distintos, Fede tiene más experiencia como director y este es el primer largometraje de Rodo. Pero hay algo que inevitablemente funciona, Rodo conoce los personajes mejor que nadie (igual que Fede), los escribió, los inventó, les dió la forma de pensar, la forma de moverse, todo, entonces también es fácil confiar en alguien que tiene ese grado de compromiso con el proyecto, que conoce tan bien la historia como Rodo. Y es muy respetuoso de los actores, a los actores creo que nos gusta que nos dirijan básicamente, que te digan lo que tenés que hacer y que nos escuchen cuando tenemos alguna diferencia. Los conflictos vienen cuando alguien no te escucha o cuando no le entendés lo que quiere y en este caso no hubo ninguno de esos problemas. Yo entendía perfecto lo que quería Rodo y tenía la libertad de poder proponerle cosas respecto a mi personaje sabiendo que él tenía la libertad y la decisión final de decirme «me parece que no va por ahí, me parece que tenemos que buscar otra cosa», cuando la comunicación es así de franca y honesta entre un director y un actor, el diálogo es bueno y hace que las cosas fluyan.