Novak Djokovic, un giro a la investigación en Australia

El número uno del mundo ha visto comprometida su participación en el Abierto de Australia, que comienza el 17 de enero. Aunque el tenista ganó su primera batalla legal para permanecer en el país, es señalado porque se lo vio en diversos eventos tras dar positivo a COVID-19.

El tenista Serbio Novak Djokovic reconoció este miércoles haber cometido errores al rellenar la documentación para ingresar al país, y admitió haber violado las reglas de cuarentena el pasado diciembre para reunirse con un periodista.

En esta segunda declaración, Djokovic afirmó: «Me sentí obligado a acudir a la entrevista con L’Équipe para no dejar tirado al periodista, pero mantuve distancia social y mascarilla todo el tiempo, excepto durante las fotografías».

Con todos los vaivenes, más de uno ha perdido el hilo sobre los personajes que han jugado un papel en esta historia. Por un lado, su padre, Srdjan Djokovic ha dirigido las protestas en las calles de Belgrado.

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Su madre, Dijana Djokovic, aseguró que su hijo no sabía que era positivo cuando participó en los actos contagiado.

Boris Becker, entrenador de Novak entre 2014 y 2016, habría advertido al que fuera su pupilo de las consecuencias negativas que tendrá en el futuro su decisión de no vacunarse.

La tenista española Paula Badosa, afirmó que entiende las dos partes sobre los problemas de visado que experimentó a su llegada a Australia el serbio Novak Djokovic por no estar vacunado, pero incidió en que prefería no ofrecer toda su opinión.

La oficina del ministro ha confirmado que estas extensas adicionales al caso retrasarán aún más la decisión final; que puede recurrir a la sección 133 de la Ley de Migración, que le otorga un poder excepcional para cancelar nuevamente la visa de Djokovic si considera que el serbio «representa un riesgo para la salud, la seguridad o el buen orden de la comunidad australiana».