Pegasus: entre espionaje telefónico y fragmentación de derechos

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La investigación periodística internacional “Proyecto Pegasus”, publicada por 17 medios de comunicación de diferentes países, develó el uso del software Pegasus, de la empresa israelí NSO Group, como herramienta de espionaje a periodistas, defensores de derechos humanos, políticos de oposición, empresarios y gobernantes de todo el mundo.

La investigación se llevó a cabo por más de 80 periodistas (de 10 países), entre los que se encuentran reporteros de The Washington Post, The Guardian y otros 15 medios de comunicación. A su vez, fue coordinada por el colectivo francés de periodistas “Forbidden Stories”, con el apoyo de Amnistía Internacional.

Forbidden Stories y Amnistía Internacional tuvieron acceso a una base de datos del programa informático Pegasus, que contenía 50.000 números de teléfono. En la lista se encontraban los números de 85 activistas por los derechos humanos, 65 empresarios, 600 políticos y gobernantes, y más de 180 periodistas de al menos 20 países.

Desde Forbidden Stories se explicó que “es imposible saber si un número de teléfono específico que aparece en la lista fue exitosamente comprometido sin analizar el dispositivo”, pero que Amnistía Internacional “fue capaz de realizar análisis forenses en los teléfonos de más de una docena de periodistas (y 67 teléfonos en total) revelando infiltraciones exitosas”.

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“Periodistas que aparecen en estos registros han recibido amenazas legales, otros han sido arrestados y difamados, y algunos han tenido que huir de sus países debido a la persecución (solo para luego descubrir que seguían bajo vigilancia). En casos especiales, periodistas han sido asesinados después de ser seleccionados como targets”, expone la misma nota de Forbidden Stories.

Dentro de los países que contrataron Pegasus destaca el caso de México, con hasta 15.000 números requeridos entre los 50.000 que se encuentran en la lista. Entre tantos, aparece el número del periodista, Cecilio Pineda Brito, asesinado pocas semanas después de haber sido inscrito en la base de datos (2017).

«No hablamos solo de algunos Estados delincuentes, sino del uso masivo de un programa de espionaje por al menos veinte países», declaró para la BBC, la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard. Y agregó que «se trata de un ataque mayor contra el periodismo crítico».

Mientras tanto, NSO Group alegó, en una réplica escrita dirigida a los periodistas y organizaciones que realizaron la investigación, que el reporte estaba basado en “asunciones erróneas”. La empresa respondió que “niega firmemente las falsas acusaciones hechas en su reporte, muchas de las cuales son teorías no corroboradas que dejan serias dudas sobre la fiabilidad de sus fuentes”.

Uso gubernamental


Forbidden Stories

Según el reporte de la investigación, entre quienes contrataron el software Pegasus, aparecen varios gobernantes (actuales o anteriores) de distintos países. Entre ellos, integrantes de entidades gubernamentales a cargo, en ese entonces, del expresidente mexicano, Enrique Peña Nieto.

NSO Group escribió al respecto, en una carta dirigida a Forbidden Stories y demás colegas que participaron del Proyecto Pegasus, que la empresa “no puede confirmar o negar la identidad de nuestros clientes gubernamentales”.