Reactivación mundial es firme, aunque también existe desigualdad

El Banco Mundial indica que la reactivación mundial es firme pero desigual, esto se debe a que muchos países en desarrollo aún luchan contra los efectos de la pandemia. La producción continuará por debajo de los niveles previos a la pandemia de la covid-19, esto a pesar del firme repunte que experimentó países como Estados Unidos y China.

Se presiente que en el 2021 la economía mundial se expandirá a un 5,6%, el ritmo posterior a una recesión más acelerado en 80 años. Este efecto se da gracias al repunte de algunas de las economías principales.

El Banco Mundial en su informe Perspectivas económicas mundiales de junio 2021, indica que muchos mercados emergentes y economías en desarrollo continúan luchando contra la pandemia de la Covid-19 y las consecuencias en relación del virus.

David Malpass, presidente del Grupo Banco Mundial, señaló: “Si bien existen signos de recuperación mundial que se reciben con agrado, la pandemia sigue generando pobreza e inequidad en la población de países en desarrollo de todo el mundo”.

A pesar de que existe una reactivación, para fin de año, se estima que la producción mundial será alrededor de un 2% inferior a los que se tenía proyectado antes de la pandemia. Para el año 2022 las pérdidas de ingresos por cápita no se habrán revertido en aproximadamente dos tercios de las economías en desarrollo y mercados emergentes.

En las economías de ingreso bajo, en donde la vacunación se ha retrasado, las consecuencias de la pandemia han anulado los logros obtenidos en pobreza y han promovido la inseguridad y otros problemas de larga data.

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Malpass, indicó: “Es fundamental que se lleven adelante, a nivel mundial, iniciativas coordinadas destinadas a acelerar la distribución de vacunas y el alivio de la deuda, en especial, para países de ingreso bajo. A medida que la crisis de salud se apacigüe, los encargados de formular políticas deberán abordar los efectos perdurables de la pandemia y tomar medidas para impulsar un crecimiento ecológico, resiliente e inclusivo y proteger, al mismo tiempo, la estabilidad macroeconómica”.

Se proyecta que este año el crecimiento de los Estados Unidos alcanzará un 6,8%, esto como resultado del apoyo fiscal a gran escala y la reducción en las restricciones establecidas por la pandemia. En las economías avanzadas, el crecimiento es firme, aunque es menor. Se estima que China tendrá un repunte del 8,5% este año causa de la demanda reprimida.

Indermit Gill, vicepresidente de Crecimiento Equitativo, Finanzas e Instituciones del Grupo Banco Mundial, expresó: “Los vínculos entre el comercio y las cadenas internacionales de valor han sido un motor vital para el avance económico de las economías en desarrollo y han ayudado a muchas personas a salir de la pobreza. Sin embargo, se ha determinado que, con las tendencias actuales, en la próxima década el crecimiento del comercio mundial se desacelerará”.

Los mercados emergentes y las economías en desarrollo, en conjunto, se expandirán a un 6% durante este año, impulsado por una mayor demanda y precios de los productos básicos altos. En algunos países la reactivación se está retrasando porque han resurgido casos de la Covid-19 y la vacunación avanza lentamente y en algunos casos existe la problemática que se ha retirado la ayuda proporcionada en el marco de políticas.

El ingresó por cápita en muchos mercados emergentes y economías que se encuentran en el desarrollo en muchos mercados emergentes y economías en desarrollo continuará de los niveles que se tenían antes de la pandemia y esas pérdidas han tenido repercusión en temas como salud, educación y el nivel de vida.

Indermit Gill, vicepresidente de Crecimiento Equitativo, Finanzas e Instituciones del Grupo Banco Mundial, indicó: “A medida que las economías en desarrollo se recuperen de la pandemia de COVID-19, los menores costos comerciales podrán generar un entorno propicio para volver a participar en cadenas de suministro mundiales y reiniciar el crecimiento comercial”.

La aceleración de la inflación agregada y el aumento en los precios de los alimentos también pueden sumarse a los problemas relacionados con la inseguridad alimentaria en los países de bajo ingreso, donde los responsables de formular políticas que se deben de asegurar de que el aumento de las tasas de inflación no debe exceder las expectativas inflacionarias y que se deben resistir a la tentación de otorgar subsidios o establecer controles de  precios con el fin de ejercer presión a alza de precios en los alimentos.