Rusia: la pandemia desde adentro

En medio de la conmoción mundial por la vacuna Sputnik V, desde Moscú hacen hincapié en que la situación es mucho más grave de lo que declaran las fuentes oficiales

Acceder a información sobre Rusia es complicado, siempre lo fue. En 1986, luego del accidente de Chernobyl, el Gobierno de Gorbachov tardó tanto en responder que Pryp’yat’, la zona del desastre fue evacuada recién luego de 36 horas pasada la tragedia.

Es de suponer que, si hubo tal hermetismo con Chernobyl un hecho aislado, harían lo mismo con las cifras reales del COVID-19. Los medios mundiales solo nombran la Federación Rusa para hablar de Sputnik V, la flamante vacuna, pero poco o nada hay sobre la situación real en materia de cifras.  

Una fuente consultada, que por cuestiones de seguridad no revelará su identidad, dio testimonio de la situación en Moscú; sus palabras fueron concisas:  Rusia está cuarto en el ranking mundial de países con más casos confirmados de COVID-19, y suma más de cuarenta mil muertos y supera los dos millones de infectados.

Agrega que “los números no son reales, muchos enfermos y fallecidos en zonas fuera de Moscú no son contabilizados” y que “los testimonios del personal médico pintan un retrato más aterrador en comparación a las declaraciones oficiales del Gobierno de Vladimir Putin. Los médicos sufren de estrés y esto impacta negativamente en su salud”.

«Los conteos en Rusia aplican solo a quienes han muerto por complicaciones derivadas del COVID-19, como neumonía o problemas cardíacos». No se incluyen pacientes que presenten enfermedades crónicas previas, por lo que se supone que el número de bajas puede ser astronómicamente mayor.

Asimismo, cuenta que la administración rusa “no ha difundido información de los aspectos médicos del virus, tales como el medio de propagación o la procedencia de este. Recomiendan vacunarnos contra la gripe para evitar el coronavirus”.

El sistema sanitario ha colapsado al punto en que, según la fuente “solo se atiende a pacientes ingresados por COVID-19, otras enfermedades son ignoradas y no reciben tratamiento, no importa cuán graves sean”.

Centros de exhibiciones fueron transformados en hospitales, aunque al mismo tiempo el pueblo ruso no sabe siquiera el porcentaje de camas de unidad de terapia intensiva ocupado.

La fuente se mostró sorprendida de que se le consultara por esto. A esto se suma que las prepagas solo cubren contagios de sars-cov2 en el trabajo, no así cuando se producen por viajes al exterior.

En medio de la segunda ola en el país, el gobierno levantó el cierre sanitario y quienes lo deseen pueden asistir a conciertos y partidos de fútbol, pero a mediados de diciembre y hasta enero los restaurantes y museos serán cerrados, debido a la concurrencia que tienen para las fiestas. En Moscú las clases siguen siendo virtuales, mientras que en otras regiones se asiste presencial a las casas de estudio.

Durante el pico de la pandemia, el líder de la oposición rusa, Alexey Navalny, fue envenenado en agosto y trasladado en coma a Alemania para su recuperación.  Aún no ha tenido posibilidad de pronunciar su opinión sobre la gestión de Putin en esta situación, pero según la fuente, “no hablaría positivamente del presidente”.

Esta es la segunda vez que Navalny es atacado con agentes químicos; en 2019, enfermó gravemente luego de estar en un centro de detención en la capital rusa. No hay fecha estimada de regreso del opositor de Putin al país.

 De igual manera, la fuente cuenta que el gobierno de Putin “ha sacado ventaja de la notoriedad de la vacuna” al aprobar una serie de reformas a la Constitución que permiten su re-reelección y declara el matrimonio solo como la Unión hombre-mujer, además de medidas restrictivas para quienes estén pensando en una candidatura gubernamental, todo esto sin que ningún medio ruso lo mencionara.

 “La confianza en el Gobierno” cayó-dice- y hay incertidumbre y miedo en el aire”. Todos fuera de Rusia saben de la vacuna y en el país “no hay datos sobre en su lanzamiento fabricación”. “Fuera de Rusia se sabe más de nosotros de lo que nosotros sabemos aquí” cierra con tristeza.