Simone Biles: La verdadera campeona

Semanas atrás se lanzó una columna de opinión de mi autoría sobre el personaje de Casey Gardner de Atypical. Un personaje que se ve forzado a dejar el deporte que amaba por la presión de la que fue víctima. Ahora, el cine traspasa la pantalla y lo vemos en la gran atleta Simone Biles, quien se ha retirado de la final en Tokio para salvar su salud mental.

La estrella norteamericana declaró que “la salud mental es lo primero”, y que luego de intentar “luchar contra esos demonios”, no pudo contenerlos, razón por la que se retiró. En sus redes sociales posteó que sentía el “peso del mundo sobre sus hombros» . Pese a fingirlo, no podía evitar sentir la presión. 

El hecho generó controversia y sumó el apoyo de muchas partes que fueron conmovidas ante la situación. Sin embargo, también recibió críticas. El tenista serbio, Novak Djokovic comentó al respecto que “la presión es un privilegio”, agregando que “si tu objetivo es estar en la cima de tu deporte, lo mejor es que comiences a aprender a lidiar con la presión y los momentos difíciles, tanto en la pista como fuera de ella”.

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Por otra parte, Michael Phelps, quien ha logrado 23 oros, tres platas y dos bronces durante toda su carrera en los Juegos Olímpicos, declaró que la decisión de Biles le “rompió el corazón». Además, hizo hincapié en la necesidad de abrir los ojos frente a un tema tan delicado como lo es la salud mental.

La clave de la vida: Salud mental

Aquí es cuando entra de nuevo el tema más importante, el saber cuándo parar y decir “hasta aquí llegué, primero necesito cuidarme y recuperarme”. Bien sabemos que los éxitos, cuando no se posee buena salud mental, tan solo son fugaces en nuestro interior; y los fracasos resuenan más, cuando solo tendrían que ser aprendizajes. 

En mi opinión, es cierto que la presión puede ayudar y que hay que aprender a lo largo de la vida a sobrellevarla, pero es claro que esto solo se puede en cantidades bajas. No es sano vivir bajo presión y mucho menos sentir el peso del mundo en tus hombros con tan solo 24 años. La presión, la ansiedad y los ataques de pánico, ya marcan un límite que fue pasado, donde debemos parar para centrarnos en nuestro bienestar. Porque las enfermedades mentales no son un juego y tampoco nos ayudan.

Nos olvidamos que muchos deportistas son educados y criados desde pequeños con extrema disciplina, para lograr que sean exitosos. Muchos han perdido su infancia y adolescencia por culpa de ello. Es momento de abrir los ojos frente a la salud mental, una que en mi país, Uruguay, se ve totalmente en crisis. Esto debido a una triste ola de suicidios en el deporte, más precisamente en el fútbol.

Que se abran los ojos, los corazones y los oídos, que aprendamos a escuchar a quien lo necesite, ese es mi deseo.