Sueños rotos con la llegada del Talibán 

Todo, todo lo que soñé, todo por lo que trabajé, mi dignidad, mi orgullo, incluso mi existencia como mujer, mi vida, todo está en peligro. 

En los 20 años transcurridos desde el derrocamiento de los talibanes, las mujeres afganas han luchado por sus propios derechos y han asumido un papel proactivo en el desarrollo de los derechos humanos en su nación.  

A pesar de los avances, ser mujer en Afganistán nunca ha sido fácil. Incluso, en los últimos años, las tasas de violencia de género, el analfabetismo femenino, los obstáculos culturales y legales para la igualdad están entre los peores del mundo, este elevado índice se ve favorecido por la forma en que se estructuran las leyes y se imparte la justicia.

Sin embargo, de un día a otro, la vida de 19 millones de mujeres y niñas afganas se ha roto, todas temen perder los derechos adquiridos en los últimos 20 años, y es que con el retorno del Talibán se despertó el miedo ciudadano.  

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El Talibán impone una interpretación radical y restrictiva de la ley islámica restringiendo notablemente los derechos de las mujeres que se han visto privadas de su trabajo, de su forma de vestir y maquillarse, de sus sueños y metas a futuro, de su vida e integridad. 

«Los talibanes caminan en las calles. Te miran como si no fueras un ser humano normal, como si fueran dueños de tu vida, como si fueras una basura que debería tirarse».

Anónimo

Las mujeres y niñas afganas viven en un contraste miedo que las empuja a esconderse en sus casas, a cubrirse para salir, a intentar abandonar el país. Sin saber cómo es su futuro, con terror y desesperanza dejan atrás el tiempo cuando soñaban con tantas cosas, planes y metas de vida. 

En un país marcado por la guerra, la pobreza y la inestabilidad política, las historias reflejan incertidumbre y la profunda ansiedad que enfrentan las mujeres afganas. Mientras intentan descifrar qué les ocurrirá cuando los talibanes tomen el control total del país, cuando los estudiantes terminen de destruir las pruebas de que asistían a las aulas. 

Son 120.000 las firmas recogidas por cineastas, escritores, periodistas y artistas cuya petición internacional es abrir las fronteras a las afganas y son varios los países que han aceptado.  

Mientras tanto, quién sabe cuánto tiempo les tomará unirse a quien se ha convertido en su mejor amiga y plan a futuro, porque para ellas la muerte es su única salida.