THE BIRDS: Entre silencios y graznidos

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DIRIGIDA POR ALFRED HITCHCOCK

Inquietante, esa sería la palabra que usaría para definir este largometraje, que invita a una atmósfera cargada de suspenso desde el comienzo. Lo primero que escuchamos son los graznidos de los pájaros  que se asimilan turbadoramente a gritos de guerra y ataque.

Luego de este inicio el film parece cambiar de rumbo, al presentarnos una incipiente historia de amor entre Melanie Daniels, una joven rica, guapa y con un costado irreverente, y el abogado Mitch Brenner. Al respecto de este dúo destaco dos instancias. En primer lugar la protagonista utilizando los recursos de su padre localiza a Mitch mediante la patente de su coche lo cual considero una actitud un poco invasiva.

Aunque sí, definitivamente invasivo, considero presentarse sin previo aviso a la casa de una persona que en realidad no conoce, entrar al hogar y dejar un regalo. Probablemente en su época este aspecto no haya sido inquietante pero en la actualidad lo considero una clara invasión a la privacidad y la intimidad de otra persona. El segundo aspecto a destacar es que Melanie es el retrato de una mujer fuerte y segura que puede valerse por sí misma, que no era la representación más habitual de la mujer en el cine.

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Lo más destacado de la película es la música, o mejor dicho, la ausencia de ella. No percibí que se utilizara una banda sonora además de los graznidos de los pájaros y el coro de niños en la secuencia antes del ataque de la escuela. 

Me parece un trabajo maravilloso el realizado, los silencios generan una sensación de agobio muy potente, todavía más cuando acompañan escenas en las que vemos a los pájaros reunirse lentamente hasta el momento del ataque en el cual empiezan los graznidos, como sucede en la escena anterior al ataque a la escuela. La escena además tiene mucho impacto porque los espectadores vemos que Melanie no se da cuenta hasta que hay cientos de cuervos reunidos, pero nosotros sí vemos cómo van posándose uno a uno. 

Este ocultamiento hasta último momento a los personajes pero develación desde el principio al espectador, también sucede en la escena en la cual se derrama gasolina y podemos ver a través de un plano detalle como el chorro se va extendiendo irremediablemente por el piso. Sabemos que sucederá una explosión incluso antes de que esta se muestre en pantalla, mientras que los personajes advierten el chorro solo segundos antes de la explosión.

 Los sonidos de los pájaros se asocian con momentos de terror, invirtiendo este tradicional sentido común por el cual ell canto de los pájaros se vivencia como algo hermoso y placentero. Las escenas en donde las aves invaden tienen otra peculiaridad, no nos encontramos con gritos y diálogos desesperados entre los personajes. Algún diálogo puntual es, en estas escenas, la excepción y no la regla. 

El terror se va dosificando a lo largo de toda la película. Primero, una gaviota que ataca sin motivo aparente a Melanie. En segundo lugar, la aparición de una gaviota muerta en la puerta de la casa de Annie. Hasta llegar a hechos más escalofriantes como el asesinato de “Dan” a quien le sacaron los ojos suponemos que los pájaros. En ciertas ocasiones parece que los momentos de horror intenso no llegarán.

Sin embargo, esto no genera un decaimiento de la atención ya que la trama nos entretiene con la historia entre los protagonista, la introducción de un interés amoroso pasado de Mitch (destaco que tanto Annie, el interés amoroso pasado de Mitch como Melanie, el actual, no compiten sino que pueden establecer un diálogo cordial), el vínculo entre Mitch y su madre, un tanto controlador y absorbente pero sobre todo basado en un terrible miedo al abandono acrecentado por la muerte de su marido cuatro años antes. 

El film utiliza en varios momentos una cámara subjetiva que nos permite visualizar lo que “ven” los personajes. Este recurso se utiliza en varias ocasiones, por ejemplo cuando Melanie llega por primera vez a la casa de Mitch y cuando luego de dejar los “lovebirds” como un presente para la hermana de Mitch se retira hacia el bote. Otra secuencia en la cual se utiliza este recurso es cuando Lydia va a la casa de Dan y vemos que ella ve la gaviota muerta incrustada en el vidrio, el desorden de la habitación que se encuentra revuelta como si se hubiese producido un ataque y finalmente el cuerpo sin vida de Dan.

En esta escena me llamó la atención que hacen una especie de corte y zoom (pasando a un valor de plano más cercano) sobre la cara de Dan que me resultó medio extraño, y que tal vez se podría haber resuelto con un travelling hacia adelante para que no se genere ese corte. Como última mención de la utilización de la cámara subjetiva, destaco la escena en el bar cuando la mujer que estaba con sus hijos se acerca a Melanie (acercándose así a la cámara) gritando: “Yo creo que sos la causa de todo esto. Creo que sos malvada”.

Llegando al final (luego del ingreso de los pájaros a través de la chimenea pero antes del ataque final a Melanie en el ático) se nos presentan planos extraños, con mucho aire arriba. Esto me llevó a pensar que en cualquier momento los pájaros iban a abalanzarse desde las alturas de la casa. Si bien esto no sucedió, las aves efectivamente se encontraban en la parte superior de la casa como, de forma desafortunada, descubre Melanie al entrar al ático.

La ficción realiza una interesante inversión metafórica en los roles. Los pájaros, generalmente enjaulados y explotados por lo humanos, son quienes toman revancha y atacan, “enjaulan” a los humanos que quedan constantemente encerrados en diversos lugares: en el bar, (donde se desarrolla una interesante discusión acerca de la racionalidad de la idea de pensar que los pájaros están atacando o simplemente son coincidencias y exageraciones) en las casas, en la cabina telefónica, en los autos. El cazador cazado vivencia en un sentido de justicia poética como se debían sentir las presas. Este sentido se encuentra expuesto en una frase al comienzo de la película: “¿No la hace sentir horrible? ¿Tener estas pobres criaturas encerradas?” (refiriéndose a los pájaros).

Otro aspecto curioso de la película es que los enemigos no son otros humanos, o monstruos, extraterrestres o demonios, sino que son criaturas tan simples y cotidianas como los pájaros. Si bien las aves parecen tener una actitud ensañada hacia los humanos el film nunca aclara si estos seres son conscientes (en el sentido de tener una motivación consciente) de los ataques que realizan o si es algo más instintivo que se desató por alguna toxina desconocida que circulaba en el ambiente. 

En este sentido, el largometraje nos deja con varias preguntas, no nos presenta un final cerrado con una explicación acerca de los fenómenos. ¿Llegaron nuestros queridos personajes a salvo a San Francisco? ¿Se consolidó la pareja de Melanie y Mitch? ¿Hubo más ataques de pájaros? ¿Se extendió esta “guerra contra los pájaros” a todo el país, o por qué no a todo el mundo? ¿Qué fue lo que detonó los ataque en primer lugar? En conclusión, un film que mantiene el “suspense” incluso luego del final ya que luego de terminada nos seguimos preguntando qué habrá sucedido luego de los últimos eventos que se nos brindan.