Toque de magia. Perfilando a Mariana Enriquez

Mariana Enriquez es una escritora de pesadillas y una periodista de música. Pelo de plata, ropas oscuras, gafas y un semblante serio, pensante. Así se la suele ver en fotografías. Sus obras son oscuras y reconocidas mundialmente, en algunos cursos de literatura ya se habla de ella como una referente y está dentro de la “nueva narrativa argentina”.

Una mujer híbrida, mitad rockstar, mitad escritora y con aires de cronopio. El heavy metal lo canalizó a través de sus historias de terror a temprana edad —desde los 17 que escribe—, particularidad que la convirtió en una de las grandes voces de la literatura de terror. Nació en Buenos Aires en la década dorada de los 70’. Cuando comenzó su carrera de periodista soñaba con que alguna vez la enviasen a un “Glastonbury” y terminó siendo periodista de rock. Aunque ahora es editora del suplemento “Radar” del diario “Página 12”, directora de letras del Fondo Nacional de las Artes en Argentina y también docente.

Encontró su vocación de escritora luego de pasar rápidamente por la música, es que Mariana no tenía ese “no sé qué” que les permite a los músicos hacer su magia invisible. “No tenés talento natural para esto”, le dijo un amigo metalero, con quien practicaba guitarra. Entonces, publicó dos grandes colecciones de cuentos y la novela “Nuestra parte de noche”, que la llevó a ganar  un importante premio literario.

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Suelen comparar su estilo con el del gran Cortázar, aunque también su cuento “Bajo el agua negra” tiene algunos elementos del terror Lovecraftiano.

La forma en la que Mariana se lamenta de que los jóvenes no lean a los  grandes escritores, delata su intelectualidad. El asunto con los intelectuales es que tienen mañas interesantes: Mariana no quiere conocer al ídolo de toda su vida, Nick Cave, para ella es un ser elevado que vive en otro plano y no quiere romper esa ilusión. Mucho menos le gustaría que comentase su trabajo.